IRAQ
Vietnam e Iraq: dos guerras, ¿mismos horizontes?
Por Luis Miguel L. Farraces
3 min
Internacional22-10-2006
Poco después del día en que cayó la majestuosa estatua de Sadam Husein en el corazón de Bagdad, desde el comienzo de la posguerra, las voces que anuncian semejanzas entre la Guerra de Vietnam y la ocupación del país iraquí se escuchan cada vez más alto. Iraq y Vietnam son dos conflictos entre los que existen múltiples analogías, pero en los que también pueden observarse puntos discordantes dadas las diferencias del mundo de la década de los 60-70 y el actual.
La divergencia principal reside en la balanza del poder mundial, repartida entonces entre el bando capitalista o libre, y el comunista. Dos poderes bien diferenciados y antagonistas, cada uno de ellos autónomo y, hasta cierto punto, cohesionado, capaces de presionar el uno sobre el otro. El mapamundi político de 2003 era bien distinto. Estados Unidos era, y sigue siendo, la única superpotencia hegemónica y el puesto que la Unión Soviética ocupaba en la antigua balanza de poder, ahora desequilibrada, lo ocupaba la Unión Europea, un ente no antagonista al poder de Washington, con una cohesión cuestionable y una clara dependencia de la geopolítica exterior que dibuja Estados Unidos debido a la falta de recursos energéticos. Esto explica que la invasión de Iraq en 2003 fuese secundada por la mayoría de gobiernos europeos pese a la clara oposición de sus ciudadanos. La situación de la zona en conflicto es otra sutil diferencia entre las guerras de Vietnam e Iraq. Mientras el Vietcong contaba con el apoyo de la vecina China y en menor medida de la URSS y Corea del Norte. La resistencia iraquí nace huérfana, dado que pese a la pésima relación existente entre Estados Unidos e Irán y Siria, colindantes con Iraq, éstos han visto cómo sus intereses en Bagdad han crecido con la ocupación norteamericana, que ha abierto la puerta de la política a los ciudadanos chiíes del país. Por ello, se piensa que Damasco y Teherán han podido estar detrás de algunas acciones de la disidencia iraquí, pero lo que está claro es que ambos gobiernos no han tomado un partido en la guerra como el que tomó el eje comunista en apoyo del Vietcong. Semejanzas Las semejanzas entre ambos conflictos comienzan casi desde su inicio. Y es que en ambas guerras la ONU declinó en un principio amparar la intervención norteamericana. En Vietnam, Estados Unidos entró por el salvoconducto que suponía el Gobierno títere de Vietnam del Sur y el apoyo de los países del Tratado de Defensa de Asia Suroriental, algo así como una OTAN del sureste asiático. En Iraq los norteamericanos entraron bajo el amparo de numerosos aliados europeos y sobre todo gracias a la alianza con Turquía y Arabia Saudí. Sin embargo, las semejanzas se quedan cortas al establecer la comparación parcial entre las bajas norteamericanas de ambos conflictos. En los tres años que dura la ocupación de Iraq las bajas norteamericanas han rebasado la cifra de 2.700, superando así la marca de soldados estadounidenses muertos en los cuatro primeros años de la Guerra de Vietnam. Pero no queda ahí la cosa si además se tiene en cuenta que Estados Unidos tardó en necesitar desplegar a 130.000 soldados en Vietnam siete años, mientras que en Iraq tan sólo han hecho falta 36 meses para llegar a tal cifra. Todo ello, sumado a las superiores deserciones en lo que va de ocupación, compone un panorama cuanto menos preocupante. Dicen que, una vez avanzada la Guerra de Vietnam, los consejeros militares de Lyndon B. Johnson presentaron un informe a su presidente en el que ofrecían una imagen tan verdadera como desoladora del conflicto. En el documento se reconocía que, sinceramente, el 70 por ciento de los objetivos sobre el terreno de las tropas americanas estaban destinadas a no sufrir una derrota frente al Vietcong, un 20 por ciento para que Saigón se alejara de la órbita comunista y sólo un 10 por ciento para garantizar una vida segura para los vietnamitas. El Vietcong apretaba, y mucho, al Ejército norteamericano, y observando el panorama actual en Iraq cabe preguntarse cuales son los objetivos en estos momentos del Ejército de EE.UU., y cuál sería su situación si, como en Vietnam, la resistencia iraquí estuviese realmente cohesionada. Ray Mac Gofren, analista militar de la CIA, apuntaba en 2004 que “Los militares y los neocon no aprendieron nada de la historia estadounidense en Vietnam, sobre todo observando su apoyo a Bush para no retirarse del país árabe y en la insistencia de su pretendida victoria.” Una victoria que, pese al empeño del presidente norteamericano, no logra zafarse de la violencia semana tras semana después de tres años.





