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ETA

La banda convierte el macrojuicio en un altavoz que se oye en Europa

Por Mía MartínezTiempo de lectura3 min
España03-12-2005

Los 56 supuestos miembros del entramado etarra que, desde el 21 de noviembre, se sientan en el banquillo están siendo juzgados por delitos contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social. Esto les puede llevar a enfrentarse a penas que van desde los 10 a los 51 años de cárcel.

Esta última ha sido reclamada para Xavier Alegría, uno de los principales acusados y a quien el fiscal Enrique Molina considera “enlace” entre el frente político-institucional (Ekin) y ETA. Al comienzo de este juicio se generalizó la idea de que si se demostraba la relación de los acusados con ETA, la banda saldría muy debilitada del proceso. Sin embargo la atención pública ha cambiado de objetivo, ya que los terroristas han aprovechado la ocasión para dar voz a la oferta de Anoeta. Los dirigentes de ETA-Batasuna proponen la formación de dos mesas paralelas de negociación. En la primera de ellas se sentarían partidos políticos encargados de abordar la unidad territorial y la soberanía, y la segunda en la que el Gobierno y ETA hablarían de la desmilitarización y la situación de los presos. La Audiencia Nacional ha abierto, con este proceso, una causa que fue instruida hace más de cuatro años por el juez español Baltasar Garzón. El magistrado se refería a la propaganda que la banda terrorista despliega. Afirma que “en un Estado de Derecho todo tiene su tiempo. La justicia penal está ahora desarrollando un juicio y no se deben mandar mensajes que puedan significar una especie de coacción o de presión hacia un tribunal”. El poder judicial y el Ejecutivo se presentan como órganos de la democracia con una completa autonomía, por ello Garzón apuntaba que “el juicio llega en el momento que ha tenido que llegar. Han sido los jueces los que han decidido que comience; allí no hay un principio de oportunidad, ni se puede valorar. Son esferas distintas". El ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, afirmaba que en su opinión, este juicio "tiene gran parte de político", y se refería al proceso añadiendo que "desde el máximo respeto a la Justicia, se está dando una imagen penosa, con problemas para la traducción del euskera y con una dilatación en el tiempo que resulta una barbaridad". BATASUNA EN EUROPA La propaganda de Batasuna parece estar surtiendo efecto, ya que han conseguido trasladar su lucha política a Europa. La “Mesa del Acuerdo” creada por el Foro de Debate Nacional del que forman parte los partidos nacionalistas vascos, excepto el PNV, ha conseguido que una decena de europarlamentarios se unan en un llamado “grupo de amigos” que actuaría como observador del proceso político en Euskadi. El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, considera que la Eurocámara no debería intervenir como mediadora en un hipotético proceso de paz en el País Vasco. De hecho Borrel prohibió el acceso a la sede comunitaria en Bruselas, del dirigente de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, y de otros miembros de la organización el pasado miércoles. Éstos fueron invitados por el grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea para participar en una audición sobre una futura paz en el País Vasco. Los procesos abiertos contra el entorno de ETA no acaban en el macrojuicio. Prueba de ello son los 17 años y cuatro meses a los que ha sido condenado el etarra Julián Atxurra, alias “Pototo”, por un delito de asesinato en grado de tentativa. La Audiencia Nacional ha declarado probada la intervención de “Pototo” en la creación y colocación de un coche-bomba junto a la comisaría de la Ertzaintza de Guernica en 1986 que no llegó a explosionar. Sin embargo ETA sigue atentando contra intereses empresariales. El pasado miércoles 30 de noviembre la banda colocó una bomba en la empresa de transportes Azkar de Lazkao (Guipúzcoa), la cual causó algunos daños materiales. En lo que va de año 17 empresas de localidades vascas han sufrido ataques similares.