SUBASTA
Los ‘Cien años’ se quedan solos
Por Roberto González García
2 min
Cultura21-09-2001
Ninguna institución pública o privada se ha atrevido a pujar por las últimas correcciones que Gabriel García Márquez hiciera sobre el texto de Cien años de soledad. La casa de subastas Velázquez no encontró ningún postor que llegara al precio de salida de estas pruebas que el Nobel colombiano regaló en su día al cineasta Lius Alcoriza.
Varias universidades americanas enviaron a la casa Batlló de Barcelona- donde se ubica la casa de subastas Velázquez- a varios representantes, donde también estaba la agente literaria Carmen Balcells y varios coleccionistas privados. Las galeradas son las últimas pruebas que hace la editorial de un libro. Éstas son las remitidas a Colombia por la Editorial Sudamericana, de Argentina, para que García Márquez hiciera las últimas revisiones antes de imprimir el libro. Estas pruebas son 180 folios, ya amarillentos y que se encontraban guardados en un baúl. Estos folios corregidos son el documento más valioso que existe de la redacción de Cien años de soledad, ya que Nobel destruyó el primer manuscrito. Nadie es capaz de entender porqué las galeradas no han encontrado comprador, pues la subasta había causado gran expectación en los círculos culturales y de coleccionistas. La novela es una de las más importantes y representativas de la literatura en castellano del siglo XX, lo que añade un especial interés al hecho de que el autor es un Premio Nobel y las galeradas aún contienen la dedicatoria original que García Márquez firmó para Lius Alcoriza. Cien años de soledad ha sido traducida a más de 35 idiomas y se calcula que, desde su primera edición en 1966, se han vendido más de 30 millones de ejemplares. Esta obra llevó a su autor a la fama mundial, y le llegó en un momento en el que los apuros económicos eran mayores. Vivía de sus trabajos periodísticos, pero ya había escrito obras de la talla de Ojos de perro azul, La hojarasca, Relato de un náufrago, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora y Los funerales de la Mamá Grande, que habían pasado desapercibidas para el gran público y sólo eran conocidas en círculos restringidos.





