ANÁLISIS DE LA SEMANA
Encontrar y amar lo que nos une

Por Amalia Casado
2 min
España14-12-2003
La sociedad de Debates Universitarios debatía este fin de semana sobre la compatibilidad entre unos derechos humanos universales con el respeto a las diversas culturas. Algo hay de común con otro debate: el de la compatibilidad de una España común compatible con distintas sensibilidades y tradiciones en diferentes zonas del país. El diálogo es extremadamente urgente: se necesitan mentes preclaras, con autoridad y respetabilidad más allá de la adscripción política, que se pongan muy en serio a encontrar aquello que nos une, así como la forma de hacer posible la convivencia de esa esencia común con las distintas tradiciones existentes en España. A algunos no nos resulta difícil entender que puede haber diferentes modos de ser español: el modo de ser español catalán, el modo de ser español vasco, el modo de ser español castellano, el modo de ser español andaluz, el modo de ser español ceutí... Pero para algunos resulta algo incomprensible, quizás hasta imposible. Uno de los más graves problemas hoy es que el principal partido de la oposición es incapaz de elaborar un pensamiento que dé respuesta a esa pregunta. Hay quienes aseguran que la incoherencia y la caótica política del señor Zapatero está regalando al PP la victoria electoral en las próximas generales. Pero la principal consecuencia de que el PSOE desapruebe el plan independentista de Ibarretxe en el País Vasco, al mismo tiempo que el alcalde socialista del San Sebastián no apoya la manifestación popular contra el susodicho plan, al mismo tiempo que Pasqual Maragall pacta con Ezquerra Republicana para formar un Gobierno tripartito que está dispuesto a llevar a cabo iniciativas que el propio Plan Ibarretxe propone –como convocar un referéndum ilegal en el caso de que no se apruebe una reforma del Estatuto vasco o catalán que convertirían a estas Autonomías en Estados prácticamente independientes- no es que el PP pueda ganar las elecciones de marzo: es que la identidad de España, si es que existe, es que la misión de España en Europa y en el mundo, si es que la hay y se puede descubrir, puede quedarse sin hacer. No hay conciencia de misión en los políticos de la actual generación socialista. Y quizás en el Partido Popular, donde sí parece haber tal conciencia de misión, siguen faltando jóvenes con más capacidad para el diálogo, asesores con mentes más abiertas y quizás más formados, mentes que hayan superado los rencores de la división de España en dos, que hoy es en tres y mañana puede ser en cuatro o en cinco o en 17. Seguiré insistiendo: encontremos lo que nos une, amenos lo que nos une y amemos como una riqueza creativa los diferentes modos de actualizar lo que nos une.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






