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CRÓNICAS DEL ESPACIO INTERIOR

Vinieron de Oriente

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión14-12-2003

Cada año llega antes la Navidad. No ya en El Corte Inglés, sino en mis restaurantes chinos y árabes favoritos. Sí, han sido árabes y orientales los primeros en felicitarme la Navidad, seguidos del tijeretazo británico o rey del consumismo español. No han sido los pequeños comercios ni el capellán de la universidad en la que trabajo. Han sido dos maîtres, uno musulmán y otro contratado por la embajada en España de la China comunista y atea. Me consta que El Corte Inglés no me felicita la Navidad, sino que me invita a profundizar en mi relación con él. Es decir, busca que me consolide como un consumidor compulsivo que le permita ganar cada año más dinero; y busca que forme a mis hijos en esa cultura de las navidades derrochadoras, para seguir creciendo y consumiendo y creciendo y consumiendo. Dice un colega que a los nacionalismos no se les puede conceder nada, pues eso les obliga a pedir cada vez más. Supongo que al mundo capitalista le pasa lo mismo: cuanto más les dejes crecer, más les obligas a tragar y avasallar. Cada vez que compramos en El Corte Inglés obligamos a este diablo del consumismo a tratarnos miserablemente; más como consumistas que como personas, más como medios que como fines, más como combustible para su maquinaria que como destinatarios de sus servicios. Si bien veo claramente esta dimensión enfermiza simbolizada hoy por el imperio de Ramón Areces, me cuesta comprender el gesto navideño de los pequeños restaurantes de otras tradiciones religiosas. ¿Buscan una aproximación cultural? ¿Quieren mostrarse abiertos a las tradiciones del país que les acoge y permite que se ganen la vida dignamente? ¿Asumen que la Navidad tiene mucho de vacación y poco de religioso? ¿O tal vez creen que la Navidad nos importa más que otras vacaciones? ¿Creerán, tras el espectáculo del cambio de milenio, que todo es una cuestión de calendario? Tal vez les ha guiado una estrella. Sea como sea, destaca que sean ellos los que gasten y no los que inviten a gastar. No me propusieron un menú navideño u ofertas especiales, sino que me hicieron un regalo. Un detalle alejado del consumo, pero cargado del valor del regalo. “Regala”, nos dice El Corte Inglés, al tiempo que sube los precios. Pero han de ser un musulmán y un chino, venidos de oriente, quienes me ofrecen un humilde presente de precio despreciable, pero de valor misterioso.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach