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SIN ESPINAS

Siempre caen

Fotografía

Por Javier de la RosaTiempo de lectura2 min
Opinión14-12-2003

No estaba en una isla paradisíaca fumándose uno de sus puros con Bin Laden. Sino en un zulo de casi dos metros de profundidad cavado en el suelo de una granja de adobe. Lejos de los beneficios electorales que obtenga Bush en la captura, el común honesto de los mortales nos alegramos por la esperanza que genera este apresamiento: que la resistencia iraquí pierda toda la suya y deje de matar en vano. También es una alegría que un tirano despiadado, una bestia inhumana deje de gozar de la libertad que no merece porque sólo la ha utilizado para sembrar el mal, la destrucción y el horror para obtener o sentirse más poderoso. Sin embargo, hay tantos miserables repartidos por el mundo que gozan del amparo y la promoción de EEUU, que el regocijo por esta segunda cuestión es, como diría Rumsfeld, colateral. Hoy no me resisto a hablar en términos de beneficio o perjuicio, que es como han estado hablando los brokers de la bolsa de Nueva York y los brakers del Pentágono desde que comenzó la guerra de Irak. Subirá la bolsa, sí; pero lo que más va a crecer es la credibilidad de los halcones de Washigton que no han dejado de mentir estos últimos dos años. Desaparece uno de sus fantasmas para convertirse en una realidad tangible que no haga desconfiar más a la opinión pública mundial. Esta es una captura, un apresamiento en toda regla. Y no una detención, como tituló la noticia todo el día El País.es. A los criminales se les detiene, pero a las bestias se les da caza, se les apresa y se les captura. Como dice un gran profesional del periodismo: “es muy peligroso jugar con la evocación de las palabras en el mundo de la información”. El domingo cayó un tirano y, después de mucho pensar algo solemne que decir para estar a la altura del acontecimiento, recordé que alguien infinitamente más sabio que yo ya le había puesto palabras a la historia. Si pudiera hablarle hoy a los iraquíes, les recordaría las palabras de Ghandi: “Cuando desespero, recuerdo que a lo largo de la historia siempre han triunfado la verdad y el amor. Ha habido tiranos y asesinos que por un momento pueden parecer invencibles; pero al final siempre caen. Tenedlo presente, siempre”.

Fotografía de Javier de la Rosa