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AVIACIÓN

A las puertas de compartir el cielo europeo, todavía quedan dudas

Por Ana Romero VicenteTiempo de lectura2 min
Economía12-12-2003

El acuerdo sobre un Cielo Único Europeo que firmaron la semana pasada el Parlamento Europeo y los Quince de la UE es el primer paso para la creación de un espacio aéreo comunitario. Sin embargo, los socios europeos todavía no están dispuestos a ceder su soberanía sobre las fronteras de sus cielos.

Tras cuatro años de negociaciones, los Quince han llegado a un acuerdo de mínimos. El cielo único europeo no existe, de momento, como tal. Pero, al menos, ya se han establecido unas reglas básicas comunes para solucionar dos de los problemas aéreos más frecuentes: los retrasos y los atascos. Las pérdidas que compañías aéreas y pasajeros sufren a consecuencia de los retrasos en los vuelos, de los overbooking o de la mala gestión de recursos, son de miles de millones cada año. Por eso el acuerdo incluye unas medidas para ganar en fluidez y tiempo. A partir del 2004, los cielos europeos estarán más descongestionados gracias a un mejor reparto de vuelos, lo que incluye reducir el número de zonas de control aéreo entre los países europeos. La seguridad aérea también ha estado presente en estas negociaciones. Se confirma que, con la mejora en la organización aérea, la seguridad será más efectiva. Pero lo que ha terminado sin consenso ha sido la redistribución del espacio civil y el militar. De momento, se va a dar prioridad al castrense, que permanecerá inmóvil, aunque queda abierta la posibilidad de que, en un futuro, pudiera ceder alguna de sus rutas durante los fines de semana. De forma paralela a este acuerdo, las compañías aéreas Iberia y su socia inglesa British Airways (posee el nueve por ciento de la española) firmaban una alianza tras aceptar las condiciones impuestas desde Competencia. Esta alianza no supone una fusión: ambas compañías preservan sus nombres. Lo que esta asociación entraña es algo más funcional. Se trata de compartir rutas, intercambiar plantilla, reducir en combustible y en contaminación y repartirse más equitativamente los mercados. Eso sí, para que no haya monopolio en vuelos tan demandados como Madrid-Londres o viceversa, Iberia y BA deberán ceder cuatro derechos de despegue y aterrizaje en esta ruta; Spanair y Air Europa son las más interesadas en hacerse con ellos. También deberán dejar libre un enlace diario entre Londres y Bilbao, Valencia y Sevilla.

Fotografía de Ana Romero Vicente