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EL REDCUADRO

"¡Viva Euskalerría, coño!"

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura2 min
Opinión22-09-2003

El embajador José Cuenca Anaya estuvo en puestos decisivos en los pucheros de la política exterior con los gobiernos de la UCD: "¡Marchando una de entrada en la OTAN!" Y en similar sitio decisivo estuvo la noche de los tricornios y los transistores. El otro día en Huelva, tras una conferencia en el aula de EL MUNDO sobre política exterior en la transición, le preguntaron: "¿Qué sintió usted cuando supo que Tejero había asaltado el Congreso?" Contestó con una sola palabra: "Vergüenza". No miedo, no indignación, o "no odio", como dice Julio Medem: vergüenza por España, por la vuelta a las andadas del siglo XIX y de las guerras civiles. Yo, que no estaba allí cuando aquello, he sentido ahora lo mismo que el embajador al leer las cintas transcritas por Antonio Rubio y Manuel Cerdán: vergüenza. Vergüenza ante esa reescritura del teléfono de Gila con léxico tabernario. Se confirma que querían volvernos a la dictadura al grito de "¡coño!". Una vuelta a las andadas en peor y de mucho más mal gusto. Gracias a las cintas de Carrés, como antes condenamos el golpe de Estado por razones éticas, ahora lo podemos hacer por razones estéticas. A los golpistas de 1936 por lo menos les daba lírica, y Queipo de Llano decía aquello de "arriba los corazones", que era como proclamar el bando de guerra al son de un bolero. A éstos no se les caía el "coño" cuartelero de la boca. Si indigno es que junto al "Ni quito ni pongo Rey" pase a la Historia el "Se sienten, coño", más aun que junto al "Viva España con honra" de la Septembrina quede el "Viva España, coño" de la Febraria. La perspectiva histórica, empero, conforta. Ya podemos pronunciar constitucionalmente con todo orgullo la palabra "España" sin añadido de órgano genital femenino alguno. Ese "coño" añadido a España evidencia cómo querían deshacer la concordia, pistola en mano. Bueno, chispa más o menos como otros que, pistola en mano, andan por ahí queriendo derribar la Constitución y asaltando sentencias del Supremo al grito de "Viva Euskalerría, coño". Con boina y capucha en vez de tricornio, pero lo mismo: con el "coño" de la irracionalidad por delante. Espero que fuese realmente lo de que la bicicleta es para el verano cuanto dijo Ibarreche a Aznar en los doce segundos de conversación del Palacio Real y no lo del "coño" de Euskalerría. Porque igualitos, igualitos que los del "Viva España, coño" son ésos a quienes, con los hechos y con la sangre, no se les cae de la boca el "Viva Euskalerría, coño".

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor