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ANÁLISIS DE LA SEMANA

La misma vara de medir

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía21-09-2003

Si los juicios humanos tuvieran precisión matemática, otro gallo nos hubiera cantado muchas veces. Si crear, aprobar y aplicar una ley fuera como resolver una ecuación, no habría discusiones ni descontentos. La política economica no es, desde luego, pura matemática, y siempre es más fácil recetar aceite de ricino que tragársela uno mismo. Desde luego que está muy bien eso del Pacto de Estabilidad, eso de no superar la barrera del tres por ciento de déficit, siempre y cuando para mí, que es a quien se le ha ocurrido la idea, sea coser y cantar. En el momento en que tenga que esforzarme un poco para conseguirlo, que lo hagan otros, que yo me buscaré otras opciones. Da igual que contener el gasto público sea necesario para crecer poco a poco, evitando la inflación desbocada. ¿Qué pasa si el estado sigue gastando y, en vez de expandirse, merma? ¿Queremos ser siempre los que más reciben, los más listos, los primeros en todo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir escondiéndonos detrás de paños calientes y apoyos de los demás para no reconocer las culpas propias? Cuando no se puede lograr una meta impuesta a uno mismo y a los demás, hay que dar la cara, admitir que se necesitan incentivos, intentar otra forma de llegar a ella, pero no restarle importancia a ese objetivo. Es como la fábula de la zorra y las uvas: “Buah, para qué voy a cogerlas, si están verdes”. El problema no es que las uvas no estén maduras, es que no eres capaz de alcanzarlas. Lo demás son parches. Y falta de humildad.

Fotografía de Gema Diego