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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Conseguir y mantener la confianza de los ciudadanos

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura3 min
España27-05-2003

Con toda la movilización de fuerzas sociales de izquierdas como no se producía en años, provocada por las excepcionales circunstancias derivadas del hundimiento del Prestige y de la intervención militar en Iraq, y la consecuente euforia experimentada, el partido socialista ha mejorado sus resultados electorales respecto a 1999. Pero si estas elecciones pretendían ser un ensayo de las próximas generales, no podría augurarse con estos resultados una próxima victoria del PSOE. La pregunta es si el PSOE ha conseguido ilusionar a los ciudadanos con sus propuestas, y si los votantes que han votado PSOE lo han hecho con confianza o como voto de castigo al PP, coyuntural y circunstancial. Esta puede ser una primera lectura para el Partido Socialista: aún queda mucho camino para estar a la altura. Los cambios de imagen requieren de contenidos que les den sentido y sustenten: además de mucho ruido, es necesario que dentro del cascarón haya nuez. Se repite hasta la saciedad que el PSOE aún no tiene proyecto para España, que José Luis Rodríguez Zapatero aún no ha conseguido unificar a su partido y ponerle en su totalidad al servicio de unos ideales distintos del de “desbancar al PP del poder”. Y después ¿qué? Lo que suceda en San Sebastián, donde el PSE de Odón Elorza ha obtenido una mayoría insuficiente para gobernar, será indicativo de la solidez y preparación del PSOE para configurarse en verdadera alternativa y, sobre todo, de la posibilidad de que Zapatero sea el líder en que los españoles pueden confiar para poner en las manos de su equipo el Gobierno de España. De momento, el Partido Popular ha echado ancla. Si después de una de las peores tormentas a las que ha tenido que hacer frente, movilizaciones sociales incluidas, ha cosechado los resultados electorales que han desvelado las urnas, está claro que los ciudadanos ven en el Partido Popular un equipo político en el que confiar, sólido y versátil. El Partido Popular esperaba reeditar los resultados de las elecciones autonómicas y municipales de 1999. Entonces, ganó en 9 de ellas, pero perdió Baleares y Aragón por pactos postelectorales. Ha recuperado Baleares, no así Aragón. Ha perdido la Comunidad de Madrid –si los últimos recuentos no dicen lo contrario-, pero ha recuperado plazas como Burgos, y es la fuerza política más votada en las capitales de provincia. Además, le ha nacido una estrella a la que el pueblo aclama: Alberto Ruiz Gallardón. A algunos les da miedo oírlo: “Presidente, presidente”, le coreaban a su llegada a la sede del PP en la calle Génova de Madrid. Hay quienes piensan que aún queda mucho, que no será el primer sucesor de Aznar. Pero lo cierto es que el pueblo lo levanta. Habrá que ver si, como consiguió José María Aznar cuando todo el PP era un reino de taifas y pocos apostaban por él, Gallardón es capaz igual de aglutinar a todas las corrientes en torno a su proyecto. Si es que quiere ser presidente. De momento, queda demostrado que la confianza de los ciudadanos se consigue y mantiene, a pesar de que soplen vientos fuertes, con una carrera de fondo, con determinación política, con un proyecto transparente y cimentado y con mucho, mucho honrado trabajo.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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