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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Papel mojado

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad25-05-2003

Hay que ser realista. Las cosas estarán realmente mal cuando con pena de muerte se quiera resolver una epidemia silenciada. El mundo tendrá poco remedio cuando se calle el contagio de una enfermedad mortal por dinero o cuando las razones económicas pesen más que las acciones para acabar con la causa del cáncer de pulmón. No habrá casi solución en el momento en que se maltrate porque sí, cuando la fuerza golpee a la inteligencia y el odio a la sensibilidad. El futuro se habrá casi perdido cuando la droga sea un motivo de diversión en un mundo sin más motivos, sin motivos aparentes, en el que además tiembla el suelo bajo los pies. Hay que ser realista. El mundo está así. O peor. De poco parecen servir las siglas, los cargos, las toneladas de papel escritos con buenas intenciones y cientos de firmas. De nada o de poco sirve si cada uno de los hombres que viven en la Tierra, o muchos, muchísmos, hombres, quieren vivir con los brazos cruzados. Hay que ser coherente y abrir los brazos. El hombre que vive en la comodidad de los brazos cruzados está condenado a ser un muerto viviente. El hombre sensato sabe que tiene que crecer. El hombre que quiere serlo de forma íntegra, quiere crecer más. Y grita, y lucha por ello. El hombre que quiere morir de tanta vida abre los brazos. Aunque se los claven en una cruz; camina, aunque caiga en el primer paso, aunque parezca que no llegará lejos. Si un día un hombre dice "quiero crecer más" y cuando lo está pronunciando señala a su cabeza, el que escucha tiene un reto ante sí. Y un hombre ambicioso que quiere llegar lejos, hasta lo más profundo e íntimo de sí mismo. Hay que ser realista. Si todos los hombres quisieran crecer hacia dentro, las cosas no estarían mal, el mundo tendría remedio, habría más soluciones, el mañana sería esperanzador y el mundo tendría muy buenos motivos. Aquí queda plasmado un reto, crecer y ayudar a un ambicioso gigante de buenas intenciones a conseguir ser más él mismo. Casi nada, porque esto, no es papel mojado.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

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