ACHIQUE DE ESPACIOS
Europa avisa, Vitoria vibra

Por Nacho García Barco
2 min
Deportes08-04-2001
De forma sorprendente, por primera vez desde hace unas cuantas temporadas, Europa le ha dado un aviso al fútbol español. Serio y contundente, sobre todo por las formas. Cuando todo hacía presagiar un nuevo paseo militar de los equipos españoles por la Liga de Campeones, en el primer envite de cuartos de final, el desenlace de las eliminatorias quedará pendiente de resolución en los encuentros de vuelta. Porque la ida, mejor olvidarla. Por no sé qué maldita razón, si el cansancio acumulado o el tan comentado hastío de los jugadores a estas alturas de la temporada, Real Madrid, Deportivo y Valencia no dieron todo lo que se esperaba de ellos. Los tres son muy superiores a sus rivales. Mucho. Pero eso, una vez más, hay que demostrarlo sobre el terreno de juego. El Madrid volvió a pecar de soberbia en Estambul. Con 0-2 a favor en el descanso pudo dar un golpe de autoridad ante toda Europa, ganando y goleando en un campo donde nadie este año lo ha hecho, y terminó pidiendo la hora, con tres goles en contra y un difícil segundo partido para levantar la eliminatoria. De esa misma soberbia pecó el Deportivo. Infravaloró al Leeds los días previos, no lo tuvo en consideración y se llevó tres goles en el saco. Ahora, de ser favorito para estar en la final, ha pasado a tener casi los dos pies fuera del torneo, porque tengo la sensación de que esta vez no se repite el milagro de la remontada. Luego está el Valencia: tuvo controlado al Arsenal en Londres, donde se llegó a poner por delante en el marcador, pero en dos minutos de pájara, o de conformismo, los de Cúper tiraron por la borda un buen resultado. Ahora será Mestalla la que decida, con el peligro que supone el Arsenal cada vez que juega fuera de casa. Otra historia, en cambio, es la que se vive en Vitoria. Europa está a sus pies, en fútbol y baloncesto. Lo del Alavés, no hay palabras para escribir todo lo que está haciendo: le dio un soberano repaso al Kaiserslautern alemán, y en sólo unos años, once, va a pasar de jugar en Tercera a estar en toda una final de Copa de la UEFA. La otra hazaña es la del Tau. Le ha demostrado al basket griego que lo suyo es fuego de artificio, milongas y juego sucio, y se ha colado en la final de la Euroliga, con una paliza de 4-0 en el global de la eliminatoria -con partido repetido y todo-. Es la cara y la cruz. La de la prepotencia y soberbia de los grandes, y la del trabajo y la constancia de los pequeños... aunque éstos cada vez lo son menos.






