ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Pero... ¿cómo se le ocurre?

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional12-12-2016
Madre mía, cómo es este Donald Trump... Mira que ocurrírsele elegir a una persona apodada Perro rabioso como secretario de Defensa de Estados Unidos (cargo equivalente al de ministro de Defensa)...
Esto, muy probablemente, es lo que piensan muchos españoles que solo se quedan con el titular de la noticia que han leído, visto o escuchado. A Trump se le está mirando con lupa y, como era de esperar, cualquier cosa que diga o haga va a dar mucho de lo que hablar, casi siempre para mal.
Ciertamente, Perro rabioso es uno de los motes con los que se conoce a James Mattis, la persona designada por Donald Trump para que sea el secretario de Defensa de Estados Unidos. Y es uno de los apodos, pero también tiene otro: Monje guerrero, aunque este es menos impactante y evoca menos en los subconscientes.
Es verdad que James Mattis ha hecho algunas declaraciones controvertidas en el pasado, pero también lo es que ha criticado las torturas a los acusados de terrorismo y pide respetar a la población civil allí donde las tropas estadounidenses están desplegadas (algo que es lógico, pero que no todos comparten). Además, Mattis es culto, le apasiona la lectura bélica e histórica, está considerado como un estratega, tiene más de 40 años de experiencia en los Marines y ha desempeñado labores fundamentales en Afganistán e Irak.
La elección del máximo responsable de la Defensa genera, con frecuencia, el debate sobre cuál es el perfil más adecuado para ese cargo: Si un político multiusos o una persona con experiencia militar. Evidentemente, es imposible que el presidente tenga conocimientos de todos los ámbitos de los que se ocupa su Gobierno, pero para eso ya están los asesores. Sin embargo, en sectores específicos y que tratan temas sensibles o estratégicos, como Defensa, sí conviene ser experto en la materia correspondiente, aunque también se cuente con apoyos. Este hecho amplía las perspectivas y enriquece los debates a la hora de tomar decisiones.
En Estados Unidos tienen una fórmula que permite elegir a tanto a políticos como a militares, si estos últimos llevan más de siete años sin estar en activo. La candidatura de James Mattis tiene que superar el visto bueno parlamentario porque se retiró del servicio en 2013. Por tanto, habrá que ver si en este caso concreto se hace una excepción (como ya ha pasado en alguna ocasión) o si Trump tiene que buscar a otro.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






