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ANÁLISIS DE ESPAÑA

La militancia

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España01-02-2016

En caso de unas nuevas elecciones, está por ver que Susana Díaz sea lo que realmente necesita el PSOE, que no es otra cosa que votos. Los suficientes para convertirlo en la primera fuerza política en cuestión de unos meses, único escenario que evitaría tener que volver a Lampedusa para debatirse entre PP y Podemos. En la política española no cabe un mesías más, aunque Susana, lejos de la mundanidad de unas primarias, bien puede argumentar su nacimiento político al calor del pesebre de Chaves y el dedazo divino de Griñán. Pero tampoco es que sea precisamente Kennedy ganando elecciones y ahí está su pacto in extremis con Ciudadanos que salvó a Andalucía de volver a las urnas. No tiene culpa, eso sí, del verdadero problema del PSOE que son sus 90 escaños, su peor resultado. Histórico, como proclamó Sánchez en la noche electoral.

El secretario general usará de escudo contra los barones la decisión de los militantes sobre un pacto con Podemos. Eso tras mes y medio sin un sólo discurso en el que el líder socialista no se haya expresado como portavoz de los votantes españoles para anunciar lo que los votantes españoles quieren. "Los votantes españoles han dicho que quieren un Gobierno de izquierdas", proclamaba sin aclarar qué entiende él por izquierda y derecha. Asumiendo que no son izquierda ni el PP, ni el autoproclamado centrismo de Ciudadanos, ni las derechas burguesas de PNV y Convergencia, queda entonces considerar izquierda al PSOE, Podemos, IU, ERC, Bildu y CC. La suma de eso da 173 escaños. Los partidos que no son izquierda juntan 177 escaños.

Pero decidirán los militantes socialistas. Si Sánchez y Luena han usado esta baza es porque están convencidos de que saldrá un apoyo a sus posiciones. Las consultas se convocan para ganarlas. La opinión de la militancia está más que justificada a la hora de elegir al líder dentro de un partido, como bien sabe Tomás Gómez, por cierto. Pero ya es más discutible que la voz de la militancia valga para decidir la conformación de un Gobierno. Difícilmente Sánchez podría entonces presentarse como un presidente para todos los españoles, que al final es de lo que se trata, cuando obedece el mandato exclusivo de una mayoría de sus militantes, ni siquiera el de sus votantes. De nuevo, para participar en política, vale más el carnet del partido que el voto en la urna.

Con todo, aún necesitaría el aval independentista para ser investido y evitar unos nuevos comicios a los que previsiblemente ya no acudiría como candidato. Tras el Comité Federal, Sánchez ya no tiene otra salida. Se juega todo a la carta de lograr un acuerdo de investidura, una posición de debilidad que sabrán explotar bien al otro lado de la mesa de negociación.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio