SIN CONCESIONES
El ocaso del mesías

Por Pablo A. Iglesias
4 min
Opinión05-01-2016
El momento más surrealista de esta Navidad no ha sido la transparencia de Cristina Pedroche en las campanadas. Ni siquiera el desnudo soez y vulgar en lencería de la competencia. No. Lo más paradójico ha sido la arenga a la CUP de millones de españolistas que querían celebrar la muerte política de Artur Mas. Por todo el país había patriotas aplaudiendo a un partido secesionista, antisistema y de ultra izquierda por haber tumbado el delirio personal del presidente de la Generalitat. Que levante la mano el español que no brincó de felicidad al saber que Mas perdía la última oportunidad para repetir mandato y que, casi con toda probabilidad, tendrá que repetir las elecciones que él mismo adelantó confiado en que las urnas ratificarían su proyecto independentista. No consiguió ese respaldo y ahora ni siquiera consigue los votos suficientes para continuar al frente de la Generalitat. Su fracaso es demoledor.
Muchos pensarán que muerto el perro acabó también la rabia pero nada más lejos de la realidadMuchos pensarán que muerto el perro acabó también la rabia. Pero nada más lejos de la realidad. El desafío independentista catalán lleva varios años en marcha y muchas décadas previas de caldo de cultivo. Sin la actitud mesiánica de Artur Mas termina la arrogancia pero prosigue el desvarío hacia el precipicio de una sociedad que ha tragado la mentira de la discriminación y el España nos roba. Ahora sabemos que nadie robaba y chantajeaba más en Cataluña que la familia de Jordi Pujol, imputada al completo en el escándalo de las comisiones. Artur Mas es el primer responsable del callejón sin salida en el que se ha metido Cataluña pero no es el único culpable de la división y el odio al resto de España que se ha sembrado durante largos años. Detrás de Mas hay otros muchos y en el fondo del problema radica un sistema político e institucional que ha instaurado un régimen contrario a la convivencia, a la pluralidad y a la verdad.
Con Artur Mas moribundo -en clave política- pronto emergerá Oriol Junqueras como nuevo líder del independentismo. La coalición interesada entre dos partidos antagónicos como CDC y ERC únicamente tenía una explicación más allá del desafío secesionista. Junqueras contaba con más posibilidades de controlar el proceso desde dentro que desde fuera. Supongo que sabía que la CUP nunca aceptaría como presidente a un representante de la burguesía catalana como Mas pero sí a un revolucionario y republicanista como él o cualquier otro portavoz del independentismo civil que la Generalitat construyó para amparar socialmente su deriva y que ha acabado por pasarle por encima a Mas como una ola gigante y descontrolada. Ahora el independentismo puede caminar solo, sin padre y sin madre, aunque al mismo tiempo sin dirección clara porque sus corrientes son tan numerosas como difíciles de controlar. En el epitafio de Mas al menos podrán escribirlo así.
El independentismo puede caminar solo, sin padre y sin madre, aunque sin dirección claraEl tiempo ha demostrado que los órdagos e incumplimientos legales de Artur Mas sólo han servido para colocar a Cataluña al borde del precipicio y para poner fin a la propia carrera política del mesías de la independencia. Quizás consiga pasar a la Historia como el catalán que desafío el orden constitucional en España con tal de lograr un imposible pero hasta entonces llorará su caída estrepitosa y la destrucción de su propio partido. CiU ganó todas las elecciones autonómicas en casi 40 años de democracia. Ganó incluso cuando el tripartito de izquierdas le impidió gobernar. Pero ahora se queda sin poder y sin partido. El lamento debe de ser insoportable, salvo que la ceguera con la que ha gobernado estos años haya calado incluso en la percepción sobre sí mismo.
Moralejas
El cuento de Artur Mas llega a su fin pero tiene enseñanzas para su propio partido, para el conjunto de Cataluña e incluso para quien pretenda frotarse las manos desde La Moncloa. Aquí van las dos más evidentes:
- Repetir las elecciones entraña un serio riesgo. El independentismo va a buscar la revancha tras su fracaso del 27-S y va a deslegitimar aquel resultado con tal de justificar otro paso adelante en el desafío.
- El que gobernaba y ahora carece de socios para la investidura va a tener que dar un paso atrás y sacrificarse por el bien de su proyecto. Así que cuando veas las barbas del vecino cortar, por si acaso Mariano, pon las tuyas a remojar.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






