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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Maduro, del dicho al hecho... hay un trecho

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura3 min
Internacional04-01-2016

Siempre que empieza un nuevo año se hacen buenos propósitos para irlos cumpliendo en los próximos meses. Son tan numerosos que se podrían escribir miles y miles de páginas con todos ellos.

Sin embargo, como dice el refrán, "del dicho al hecho... hay un trecho". Y, lamentablemente, este trecho se convierte en insalvable para la gran mayoría de las personas. Raro es el que el 31 de diciembre de ese mismo año ha logrado alguno de esos propósitos.

Algo similar le está ocurriendo a Nicolás Maduro. El presidente de Venezuela, cuando no le quedó más remedio, reconoció la victoria de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en las elecciones legislativas del pasado diciembre. De nada le sirvieron sus intentos para maquillar el resultado.

A pesar de ello, como era de esperar, Maduro no se ha quedado con los brazos cruzados ante la nueva situación política que le supone perder el control en la Asamblea Nacional. Durante las últimas semanas, ha usado su poder y ha legislado mediante decretos presidenciales.

La nueva Asamblea toma posesión este martes y Maduro está apurando las vías para evitar que la oposición tenga la mayoría cualificada de dos tercios. Esta cifra es especialmente relevante porque supondría que la MUD podría aprobar o cambiar leyes de gran calado para el Estado.

Por esta razón, el presidente ha impugnado varios de los escaños ganados por los opositores. El Tribunal Supremo ha suspendido provisionalmente a tres diputados de la oposición y a uno chavista. Este hecho tiene notables consecuencias, ya que la MUD pierde la mayoría cualificada y, por tanto, se limitan sus posibilidades para desarrollar reformas políticas importantes.

Es verdad que la suspensión no es definitiva, pero cuando la Justicia está politizada no es independiente ni igual para todos. En Venezuela, el chavismo, durante los 17 años que lleva en el poder, ha creado una enorme tela de araña en la que pocas cosas se escapan a su control.

Es más, los dirigentes chavistas han sabido maniobrar para aprobar leyes que les permiten, prácticamente, hacer y deshacer a su antojo. Por si no fuera suficiente, también han auspiciado grupúsculos (teóricamente, independientes) para coaccionar e incluso atacar a los que no piensan como ellos.

Hasta cierto punto, es comprensible que el chavismo se resista a perder el enorme poder que ha ostentado. Además, este ha servido de modo de vida para un gran número de personas que no quieren renunciar a sus privilegios. 

Venezuela se halla en una situación política y social delicada. El pueblo (con el que tanto se le llena la boca a Maduro) ha hablado y ha mostrado su disconformidad con la gestión que está desarrollando el Gobierno. Los intentos por cambiar esa realidad con tretas judiciales o mediante la violencia son muy peligrosos y se pueden volver en contra de quien quiere pervertir la voluntad popular. 

Maduro va a obtener más beneficios si toma nota de la lección política que le han dado, se deja de soflamas y se pone a trabajar intensamente para mitigar los muchos problemas que sufren los venezolanos. La verdadera dignidad del ser humano se demuestra cuando se levanta después de caer, y las derrotas le sirven para aprender y para mejorar.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD