ANÁLISIS DE ESPAÑA
Diario de campaña

Por Alejandro Requeijo
2 min
España04-01-2016
Se buscaba una nueva Transición y de momento lo único que ha dejado el 20D es una nueva campaña. Han pasado dos semanas y los partidos viven instalados desde entonces en una segunda carrera electoral en la que se proponen pactos y manos tendidas, se suceden las rondas de contactos y las ruedas de prensa en lo que constituye una nueva escenificación con la vista puesta en la posible repetición de los comicios. Las ofertas de acuerdo nacen para morir en un titular y sus promotores no esconden siquiera su renuncia a desarrollarlas. Saben de antemano que sería perder el tiempo. Ganará quien logre presentarse como el menos culpable del colapso y perderá quien resulte señalado como responsable de tener a España sin Gobierno. Los argumentarios de los partidos se van cargando de agravios para ser arrojados en el momento justo. Ahí están el inmovilismo de Rajoy y su renuncia a dar paso a un sucesor sin la mochila de la corrupción o los recortes. Se acusará al presidente de haber echado mano ya de la calculadora en busca del voto útil. También aparecerá la falta de liderazgo de Pedro Sánchez y su incapacidad de imponerse a Susana y sus barones. Por supuesto, el empecinamiento de Iglesias en los referendos secesionistas para contentar a sus coaliciones o su interés por beneficiarse de unos nuevos comicios con polarización de voto. Y todo esto sin que hayan aparecido aún las primeras encuestas tras el nuevo escenario.
Parece poco probable que tras tanto exhibicionismo confundido de transparencia se estén desarrollando entre bambalinas otro tipo de conversaciones discretas, a ser posible en alguna habitación con humo de tabaco, como las que concibieron la Transición. Casi descartado esto, por el momento lo único que hay sobre la mesa es una oferta de acuerdo de legislatura entre PP y PSOE en el que se incluye a Ciudadanos casi como mediador. Pero los socialistas se niegan a formar parte de nada que tenga que ver con el PP. En el PSOE siguen presos de los errores que les han llevado hasta donde están y de alguno nuevo. Siguen pensando que tienen más cosas en común con Podemos -o incluso con las CUP- que con el PP. Además, están cayendo en la trampa de creer que la única barrera insalvable que les separa de un pacto con Podemos es el referéndum, lastre del que podría llegar a desprenderse Iglesias en pos de su verdadero objetivo de fagocitar al PSOE. Los socialistas siguen atrapados en la encrucijada de elegir entre aceptar ese abrazo del oso, y gobernar una legislatura caótica con Podemos e independentistas, o aceptar unas nuevas elecciones donde sólo les valdría ser el partido más votado, extremo poco probable este del vuelco electoral ni con Susana Díaz como candidata.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






