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ANÁLISIS DE CULTURA

¿Dónde está la decencia?

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura20-05-2015

Que regrese la decencia. El premio Princesa de Asturias Emilio Lledó lo pide con casi desesperación. ¿Lo hará? ¿En qué consiste la decencia?  Más de 35 millones de ciudadanos con derecho a voto eligen a los alcaldes de 8.122 municipios, a 67.640 concejales, a los presidentes de trece de las diecisiete comunidades autónomas y a 802 diputados autonómicos. Los programas se centran en el apoyo a los autónomos, en la bajada de impuestos, en medidas populistas.

Pero en lo que ningún partido se fija, y no lo ha hecho nunca, o al menos no con la importancia y seriedad que se le pide, es en la educación. Como dice Lledó, la corrupción está en la mente. La misma que se cultiva desde los tres o cinco años en los que los niños empiezan a hacerlo en el colegio.

El colegio. Ese territorio olvidado. Reformas inmediatas. Más clásicos, más Aristóteles, más Platón, para formar trabajadores que entiendan el valor de la filosofía, que va unida de forma intrínseca al trabajo. No hacen falta más informes PISA para darnos cuenta de lo que falta, porque en la mayoría de las ocasiones se usan para fines partidistas, sino más reformas, otras enseñanzas. Más literatura.

La universidad, ese lugar al que llegamos pegados. “La culpa la tiene esa concepción cuadriculada de la enseñanza que hace que los alumnos se obsesionen con que están en la universidad para ganarse la vida”. Dice Lledó. Los estudiantes españoles “no confían” en la calidad del sistema universitario ni creen que les sirva de verdad para encontrar empleo. De las estadísticas, es la más baja de 22 países analizados, por delante de Turquía y Marruecos.

El alumno no es un número, una estatua que recibe conocimientos y los apunta en sucio. Es el futuro, que se debe construir desde abajo. No es tan difícil hacer ver al sistema, a los profesores, que es obligación de sus pupilos participar en clase, pensar más, para desarrollar conocimientos que en un futuro se transformarán en laborales.

Fuera de España, las cosas están peor: todavía hay 58 millones de niños sin escolarizar, 100 millones de niños en el mundo que ni siquiera podrán finalizar primaria, según la Unesco. No está puesto ni el primer ladrillo. Que regrese la decencia, pero de verdad.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press