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IMPRESIONES

La reputación del cazatalentos

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión18-09-2013

Headhunters (2011) es una película noruega sobre un cazatalentos que está convencido de que toda la vida es una cuestión de reputación. El problema es que en su vida personal está convencido de que le basta con una reputación inventada, que no se ajusta a la realidad de quien realmente es. Roger vive en una maravillosa casa con una mujer muy hermosa que le saca casi dos cabezas de altura. Para mantener su ritmo de vida y la fascinación de su mujer se dedica a robar obras de arte, pero eso empieza a no ser suficiente. Podríamos decir que es una película de acción, o un thriller, y sería verdad. Es, además, de los que enganchan. Pero como es una buena película, el tema de fondo es importante, está bien definido y bien resuelto. Y por eso debemos decir que es una película sobre la búsqueda de amor, misión inseparable de la búsqueda de la propia identidad. Lo que el protagonista aprenderá, a sangre y golpes, es que la cuestión de la reputación (quién eres para los demás) y la cuestión de la identidad (quién soy y quién quiero ser) no pueden discurrir por cauces distintos, y muchos menos, contradictorios. La película alcanza toda su grandeza existencial cuando el protagonista descubre que puede ser amado por sí mismo como él es incapaz de amarse. Cuando recibe lo que él es incapaz de alcanzar por sí mismo. Cuando aprende que su mejor reputación no viene de lo que él es capaz de hacer, sino de que otro aprecia quién es él, por el mero hecho de serlo. Nuestros miedos sobre nuestra propia incapacidad son fundados. Debemos luchar por ser mejores, pero es absurdo intentar parecer perfectos. No superamos nuestros miedos logrando la perfección. Superamos nuestros miedos cuando alguien confía en nosotros aun conociendo nuestras debilidades. En última instancia, toda reputación nos es concedida. Regalada. No al margen de nosotros y de lo que hacemos, pero sí a pesar de nosotros y de nuestras imperfecciones. La pregunta es: ¿Quién puede amarnos así? Porque sólo delante de esa persona podemos llegar a ser nosotros mismos.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach