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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

La guerra es lo peor

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura1 min
Sociedad17-09-2013

La tía sabe que cuenta más de ochenta pero quizás no lo quiere saber. Lo único que rubricaría con tanta certeza como lentitud con su letra redondita es que nació en el 26. Y que vivir una guerra ¡es lo peor! Vamos, que el #prayforpeace del papa Francisco lo grita la tía donde haga falta, aunque no tenga ni remota idea de lo que es Twitter. Los ojillos vivarachos y hondos de pliegues de la tía bajan un punto de luz cuando habla de cómo un grupo de mujeres utilizaban a una cría para mover el alma de un militar ruso. La tía le recuerda como si hubiese estado de visita en su casa cinco minutos antes. A pesar de su escasa formación, cita hasta el complicado nombre del combatiente que le daba bocadillos de carne enlatada a la cría que luego se repartían entre las mujeres. Pero aún hay más. Una guerra es lo peor. Mucho más que salir medio desnuda y descalza de una trinchera en la que se refugió con la familia junto a un zarzal. Pensaron que con el arbusto los aviones no los descubrirían. Pero un aparato voló bajo y lanzó una bomba incendiaria a pocos metros de aquel refugio presuntamente seguro que se convirtió en el mismísimo infierno. Una guerra es lo peor. Dice la tía campeona y flamenca. Porque además de hambre y miedo también se sintió forastera. Durante la Guerra Civil española, la tía de los ochenta y tantos era entonces apenas una cría, pero tuvo que madurar a la fuerza ante esas miradas de repulsa, llenas de ira y odio, que la perdonaban la vida. La guerra es lo peor.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo