ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Filtrar y atenerse a las consecuencias

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional22-07-2013
Filtrar siempre tiene consecuencias, ya sean buenas o malas, dependiendo del ámbito del que se trate, de los afectados y de lo que se consiga con dicha acción. Sin embargo, quien facilita la información sensible debe saber a lo que se expone. Durante las últimas semanas, mucho se está hablando de Edward Snowden y de su periplo para huir de Estados Unidos después de haber publicado detalles sobre las prácticas del espionaje estadounidense. El analista ha pedido asilo y está a la espera de que Rusia le conceda un estatus especial. Snowden se aferra a cualquier posibilidad con tal de no caer en manos de Estados Unidos, que, lógicamente, no ve bien que sus propios trabajadores aireen material clasificado. Y para muestra, un botón. La semana pasada, se supo que Bradley Manning iba a ser acusado de "ayudar al enemigo" y de "traición", dos cargos que le pueden acarrear la cadena perpetua. Manning es el soldado estadounidense que hace tres años, y según la investigación llevada a cabo, filtró información confidencial y detalles muy sensibles sobre la actuación de Estados Unidos y de los aliados en las guerras de Afganistán e Iraq. Muchos de estos datos acabaron viendo la luz y llegaron a la opinión pública mundial gracias a Wikileaks, una plataforma web encabezada por Julian Assange. Este, por cierto, está refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres ante el temor de ser conducido ante la Justicia por un presunto delito sexual en Suecia y, posteriormente, ser extraditado a Estados Unidos. Bradley Manning en su día no huyó y fue detenido. En su defensa alega que no había mala intención en lo que hizo, que solo quería demostrar la realidad de los conflictos afgano e iraquí. Sin embargo, el tribunal militar cree que Manning dio datos al enemigo a sabiendas. Y consideran enemigo a Al Qaeda o a otras organizaciones que podrían usar la información filtrada y publicada por Wikileaks. La sentencia del juicio a Manning dará mucho de lo que hablar y será un referente, sobre todo para Snowden, Assange o cualquiera que quiera revelar secretos de Estado, porque ya tendrán un ejemplo claro para saber lo que les espera.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






