EL REDCUADRO
Aznar y el municipal

Por Antonio Burgos
2 min
Opinión21-04-2002
Una vez dijeron en uno de esos sitios que recopilan curiosidades de reverso de hoja de almanaque que la profesión más peligrosa del mundo es piloto de carreras. Hay otra más peligrosa: corresponsal de EL MUNDO en Marbella. Y otra profesión más peligrosa aún que corresponsal de EL MUNDO en Marbella: municipal en Utrera. En Utrera o en cualquier lugar de España. Perdón: del Estado Español. Municipal, policía nacional o guardia civil. Nuestra sociedad está produciendo un cambio de papeles que muchas veces significa la absoluta pérdida de los mismos. Estamos, como en el cante, con los papelitos perdidos. A modo de fábula de reverso de la mentada hoja de almanaque, consideren esta historia. Un Utrera, ciudad bravía, un buen día de junio de 1999, una señora de edad avanzada iba por la calle, seguramente a lo que van las señoras de edad avanzada por la calle en Utrera: a rezarle a la Virgen de Consolación. Y falta le hacía la divina protección de la Virgen del barquito en la mano que cantaba Enrique Montoya, porque vilmente se acercó por detrás a la señora un tal J.G.B, delincuente habitual con 38 detenciones en su hoja de antecedentes policiales. Asióle el bolso, arrastróla para llevárselo y a punto de concluir su hazaña estaba cuando por poco si la deja bajo las ruedas de un coche que por allí pasaba, y que menos mal que pudo frenar. Conducía ese coche por fortuna un guardia municipal franco de servicio, que iba con su mujer y su hijo. Quien, al ver la agresión de la señora a la que por poco atropella, se bajó y prendió al ratero de las 38 detenciones anteriores. ¿Qué ha pasado? ¿Que le han dado a este guardia municipal utrerano "La Roja", la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo? No, padre. Ha pasado lo de siempre, en nuestro pérdida de papeles políticamente correcta: le piden dos años de cárcel. Pero no al ratero que arrastró a la señora, sino al guardia que lo detuvo. Porque el fiscal dice que el ratero presentaba lesiones en el brazo, causadas por el guardia al detenerle. Así que pasa lo de siempre: en vez de pedirle una condecoración, le piden dos años y suspensión de empleo. ¿Y al ratero? Ah, al ratero no le pasa nada. Como en los juicios. Un ratero en libertad no se presenta a juicio y no ocurre nada; señalan la vista para otro día, y listo. Pero que no se presente como testigo el guardia que lo detuvo por los hechos juzgados: le cae la perpetua como se descuide... Bueno, pues a Aznar con la ilegalización de Batasuna le ha pasado como al municipal de Utrera. En esta sociedad con los papeles perdidos, aquí siempre acaban empapelando no al que incumple la ley, sino a quien tiene que mantenerla. Las gracias habrá que dar a la Virgen de Consolación si aquí no acaban ilegalizando a Aznar.
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor






