ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Tragedia y esperanza en Tucson (Arizona)

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional16-01-2011
Tucson (Arizona) es de esas ciudades de Estados Unidos que, quizá debido a las antiguas películas del oeste, suenan en España. Lamentablemente, desde la semana pasada ha saltado a la actualidad por una tragedia. La congresista demócrata Gabrielle Giffords fue tiroteada mientras celebraba un encuentro con vecinos de la ciudad. El resultado, seis muertos y una docena de heridos, entre ellos la propia Giffords, que está en estado muy grave después de que una bala le atravesase parte del cerebro. Afortunadamente, los médicos tienen esperanzas de que la política se recupere, aunque aún no se sabe con qué secuelas. El joven que perpetró la masacre fue rápidamente detenido y ya está a disposición judicial. Sin embargo, la opinión pública está insinuando que detrás de este suceso se encuentra el Tea Party. Éste es un movimiento de tendencia conservadora que, a grandes rasgos, apuesta por recuperar los valores más tradicionales del país, y cuyo rostro más conocido es Sarah Palin, candidata republicana a la Vicepresidencia de Estados Unidos en las últimas elecciones. Es cierto que la presencia del Tea Party en la vida política ha aumentado y que en ocasiones emplea un discurso agresivo, pero de ahí a responsabilizarlo de lo ocurrido hay un trecho. Personas desequilibradas hay en todos los lugares y en todas las tendencias políticas. En España, por ejemplo, no circulan las armas como en Estados Unidos, pero también ha habido importantes matanzas con, por ejemplo, escopetas de caza. Tristemente, tener la posibilidad de matar es más fácil de lo que muchos creen. Las críticas al Tea Party, sobre todo procedentes de la izquierda, ya eran muy numerosas incluso antes del crimen de Tucson. Lo ocurrido en esta ciudad de Arizona ha dado argumentos a los detractores de este lobby. Es verdad que en el Tea Party hay personas cuyos gestos y lenguaje son excesivamente violentos, pero mientras que no incumplan la ley, poco se puede hacer contra ellos. El tiempo dirá si este movimiento es algo pasajero motivado por la crisis socioeconómica o si se consolida y adquiere más importancia de la que ya tiene.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






