ROJO SOBRE GRIS
Saber pedir

Por Amalia Casado
2 min
Opinión11-10-2010
Querida mamá: hoy he limpiado la casa. Durante todo la mañana y parte de la tarde. Me han faltado algunos cristales, un baño y planchar. También he preparado la comida: sopa con fideos y salteado de verduras con salsa especial (soja, tomate picante, pimienta y crema de vinagre). Inventado sobre la marcha, pero delicioso. Querida mamá: Álvaro tiene anginas, o resfriado, o uno de esos virus a los que nadie pone nombre. Tose como si se fuera a ahogar. Tose en "o": "¡oj, oj, oj!"; tose en "u": "¡uj, uj, uj uj!". Y dice: va a ser gripe. Pero, de repente, en medio del silencio, grita: "¡Ahhh!" y vuelve a decir en voz alta: "¡Cómo me duele el oído! Pues va a ser una infección". Querida mamá: Diez del diez de 2010. Tu 65 cumpleaños. Y tu jubilación. En este día tan casero, tan como tantos y tantos de tu vida, no he dejado de acordarme de ti. Ya no volverás a dar clase, pero tú serás siempre y para siempre mi mamá. Mamá, la que siempre prepara desayuno, cena y comida; mamá, la que nunca protesta cuando estamos enfermos y nos tiene que cuidar; mamá, la que nos hace planchar el vestido para salir de casa; mamá, la que siempre sabe lo que nos pasa: mi mamá, la que me mima, la que me quiere, la que me cuida. Querida mamá: hoy me siento atarantada y torpe al escribir, pero qué bien hace Dios las cosas, y qué bien pensado tenía su regalo para ti; poder abrazar la cruz el último día de trabajo, abrazar y besar la cruz de los jóvenes, la de Juan Pablo II y Benedicto; la cruz de su Hijo. Para mí ha sido como un "no temas, Amalia, Yo estoy aquí, y todo lo tengo previsto, ¿acaso crees que quieres más a tu madre que Yo?". Querida mamá: Hoy este rojo sobre gris es para tu amiga Maru, que vuelve a ser maestra con su ejemplo y grandeza. Regalarte un libro sobre el Pórtico de la Gloria, y escribirte esa dedicatoria son el testimonio de una mujer generosa capaz de encontrar y llenar de sentido un momento importante: "Pido a Santiago que, en el camino que ahora inicias, te colme de la riqueza espiritual que te mereces y, como peregrina colmada de felicidad, te postres ante este magnífico y misterioso Pórtico". Eso es saber pedir. Querida mamá: Llegarás. Llegarás con la alegría de no hacerlo sola. No puedo desear para ti ni para papá algo mejor.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






