Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

SIN CONCESIONES

Gracias a la vida

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión11-10-2010

Había un periodista que, en mis tiempos de niño y juventud, siempre recalcaba delante del micrófono que “de bien nacidos es ser agradecido”. Aquello me marcó a la hora de ejercer esta bella profesión, pero también para la vida. Por eso, hoy quiero dar gracias. Gracias a todos los que en las dos últimas semanas se han volcado con mensajes y llamadas telefónicas de ánimo. Gracias a todos los amigos que demuestran serlo cuando llegan los malos momentos. Gracias a los que están ahí con constancia y lealtad, dos cualidades que admiro y que son difíciles de encontrar en este mundo moderno donde priman los gestos, las palabras huecas, los actos de propaganda y la fama rápida. A todos los que van contra esta nueva corriente, gracias doblemente porque con su actitud luchan por hacer de este mundo algo mejor. En esta vida estamos más acostumbrados a pedir que a dar gracias. En todo: con nuestros padres, con los amigos, con los jefes en el trabajo, con los profesores que nos enseñan, incluso en nuestra relación con Dios. Tendríamos que invertir esa conducta y dedicar más tiempo a dar gracias. Así descubriríamos el verdadero placer de hacer felices a los demás, en el que reside el verdadero amor. Hacer feliz al otro es la misión del matrimonio. Es la vocación de los misioneros y de los sacerdotes. Ellos se desprenden de sí mismos, dan gracias por el mero hecho de vivir un día más y de poder entregarse a los demás. Dar gracias por vivir un día más. Este gesto aparentemente tan minúsculo esconde una acción grandiosa. Quien da gracias por vivir un día más asume que en cualquier momento puede acabar esta bella aventura, celebra compartir cada hora con las personas que más quiere, manifiesta la humildad de reconocerse limitado y vulnerable. Dar gracias sirve para saldar cuentas con los demás, aunque cuantas más gracias transmites más quieres repetirlas porque crees que nunca quedarás en paz con quienes te animan, te apoyan, te soportan… en dos palabras: te quieren. Dar gracias por vivir también significa querer seguir viviendo. Por eso, y por muchas más cosas que saben aquellos a los que agradezco, les doy gracias.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito