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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Demasiado maquiavélico si no fuese Rubalcaba

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España11-10-2010

La astucia de Rubalcaba se eleva ya casi a mito. Lleva en la primera línea política desde siempre. Ha jubilado a compañeros de todas las épocas. Ha salido airoso de todo tipo de situaciones complicadas que le ha tocado vivir de manera más o menos directa (GAL, Estatut, negociación con ETA...). Ha sido portavoz del Gobierno, ministro de Educación, ahora de Interior, fue portavoz parlamentario, ideólogo en la oposición... Hasta él presume de que dirigir la política antiterrorista le ha permitido gozar de más simpatía entre la derecha, que siempre le vio como los trabajadores de 1984 veían al archienemigo Goldstein. No estuvo en el gabinete de crisis del Alakrana y desde entonces se dice que un gabinete de crisis en el que no esté Rubalcaba es un gabinete en crisis. En el Congreso del PSOE en el que Zapatero fue elegido secretario general, él iba con Bono. Pero cuentan que cinco minutos después de conocerse la votación ya estaba cercando a los partidarios del, hasta ese momento, desconocido político leonés. Desde entonces tiene línea directa con el presidente con el que puede llegar a hablar varias veces al día. Superviviente nato, inteligente. Con esta experiencia y este talento para el arte de la guerra política uno ya empieza a dudar de si su irrupción en las primarias de Madrid fue un tremendo error o si fue otra cosa. Aun a riesgo de sobrevalorarle demasiado, vistas las consecuencias que ha tenido la victoria de Tomás Gómez, no estaría de más desconfiar un poco. Siempre es bueno desconfiar y recapitular: Tomás Gómez tan sólo era un alcalde desconocido que se agarraba a haberse trabajado el partido durante años para evitar ser purgado por Ferraz. Pero fue Rubalcaba, ya en plena camapaña, quien puso las cosas claras. "Tomás Gómez es el hombre que le ha dicho no a Zapatero". Ese y no otro es el mensaje por el que Gómez ha entrado en la Historia. Y su ejemplo ha cundido entre distintos puntos de la España socialista donde empiezan a olerse que "decir no a Zapatero" puede ser la única salvación de un proyecto que se hunde. El último ha sido Barreda, pero saldrán más. El debate ha evolucionado incluso a preguntarse si Zapatero es el mejor candidato para 2012, algo impensable hace unos meses. Lo que nadie tiene en cuenta es que, quien canalizó esta sensación de miedo, este nerviosismo generalizado a través de un mensaje-idea fue Rubalcaba con su yes we can en versión cañí. O siciliana. Supuestamente la idea era torpedear a Gómez, pero ha abierto un melón, ha creado un monstruo de magnitudes incalculables a día de hoy. La segunda pregunta después cuestionar la idoneidad de Zapatero es buscar quién le podría sustituir. Lo cierto es que en este PZOE no hay muchos candidatos capacitados para atesorar el poder con carisma y experiencia. Con talento para devolver la ilusión a los votantes socialistas. Pero alguno sí que hay y si yo fuese Zapatero empezaría a desconfiar hasta de mis más fieles escuderos. ¿Demasiado maquiavélico? Sí, si no fuese Rubalcaba. Pásalo.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio