Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

SIN CONCESIONES

A la cárcel con Garzón

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión19-04-2010

Van a cumplirse tres meses. Ocurrió el 29 de enero. La Universidad Complutense celebró la ceremonia de incorporación de nuevos doctores. Debíamos de ser unos doscientos. El acto fue de lo más solemne. El rector, Carlos Berzosa, nos recibía uno por uno. Le entregábamos nuestro birrete, lo tomaba y elevaba hacia arriba. Nosotros inclinábamos la cabeza y él colocaba sobre la sien uno de los tres símbolos que identifican a los doctores universitarios. A continuación nos estrechaba la mano muy sonriente y feliz, aunque los realmente contentos fuéramos los nuevos titulados. Aún tengo imprensa en el salón la fotografía que amablemente nos ha suministrado la Universidad. Apenas estuvimos con Berzosa unos segundos, pero parecía simpático, tremendamente cercano y mucho más ecuánime de la fama que me había llegado. Quizá por eso me sorprendió verle hace pocos días junto a los sindicatos en el acto de apoyo al juez Baltasar Garzón. Quería resistirme a creer que Berzosa era como me habían dicho, pero seguramente me equivoqué. Lo de menos es que la Universidad Complutense prestase un salón de actos para homenajear a Garzón. Cualquier persona, con excepción de los terroristas y otros delincuentes, lo merece. Lo malo es que Berzosa utilizó su nombre y el de la institución que dirige para montar un acto subversivo con el que muchos complutenses no nos sentimos representados. Pero aún así, Berzosa es quien menos culpa tiene de lo que allí pasó. Lo verdaderamente escandaloso es que un fiscal como Jiménez Villarejo tachara de franquistas a los jueces con los que tantas veces ha trabajado. Lo intolerable es que un fiscal, un rector y los dos grandes sindicatos coaccionaran públicamente al Tribunal Supremo para que absuelva al magistrado Baltasar Garzón. Lo lamentable es que el Gobierno amparase y justificara posteriormente sus palabras en un intento de menoscabar la independencia y la separación de poderes. Por desgracia, no es nuevo. Son los mismos que sostienen que el Tribunal Constitucional no tiene derecho a recortar el Estatuto de Cataluña porque previamente ha sido aprobado por las Cortes Generales. Olvidan que el Poder Judicial es y debe ser completamente independiente del Ejectivo y el Legislativo. Es la esencia de los estados modernos y es la base de cualquier Estado de Derecho Más les valdría a todos ellos leer a Montesquieu. Más les valdría a los sindicatos preocuparse de los más de cuatro millones de parados que hay en España en lugar del futuro profesional de un juez que gana más de 100.000 euros al año, propinas en forma de conferencia aparte. Más le valdría al rector de la Complutense resolver las abundantes carencias que alumnos y profesores tienen en su universidad. Más le valdría al fiscal Jiménez Villarejo perseguir a los numerosos criminales que campan a sus anchas por España y que, como en el caso de Marta del Castillo, se ríen demasiado a menudo de la Justicia. Contra esos tendría que actuar, en vez de tratar de juzgar a gente que lleva décadas muerta. ¿Para qué sirve eso? Es estupendo que se abran las fosas de aquellos a quienes busquen sus familias pero que nadie convierta en prioritario un problema de hace 70 años, porque ya tenemos suficientes adversidades que arreglar en estos tiempos. Tampoco hace falta que presenten a Baltasar Garzón como un mártir porque no lo es. La Justicia, esa misma que tanto defienden algunos cuando el instructor es Garzón, tendrá que dirimir si el magistrado de la Audiencia Nacional ha prevaricado o no. Consideran un escándalo intolerable que un juez de fama internacional como él se siente en el banquillo, pero a mí me parece un síntoma de que la Justicia española funciona. Tanto si le condenan como si finalmente es declarado inocente, significa que los jueces son realmente independientes y son capaces de someter al imperio de la ley a un semejante. Es una lección para toda la sociedad. Es un mensaje nítido y claro de que todos somos iguales. Deberían estar orgullosos quienes durante años criticaron los privilegios de unos pocos y todavía se quejan (en esto con razón) de los privilegios constitucionales de la Familia Real. Que no exageren porque Garzón no irá a la cárcel pero, si ha sido injusto, debe ser suspendido. No hay nada peor en un Estado de Derecho que un juez que obvia la ley porque él es precisamente el encargado de vigilar que el resto no se la salta.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito