EL CONTRAPUNTO
Por el soberanismo, con moderación
Por Juan Emilio Maíllo
2 min
Opinión13-05-2001
Los vascos, todos, el 80 por ciento, han decidido, mayoritariamente, que el PNV y EA comiencen el camino hacia el soberanismo. Les han dado 33 escaños, con un ascenso de siete respecto a los anteriores comicios. El primer mensaje claro de estas elecciones es que los nacionalistas no violentos, con un programa soberanista, han conseguido el apoyo de la mayoría de los vascos. El segundo titular es que el frente PP-PSE-EE ha fracasado estrepitosamente. Esperaban alcanzar los 38 escaños. Se han quedado en 32, los mismos que los que sumaron en los anteriores comicios. El tercero es que los vascos no quieren la violencia para lograr el objetivo mayoritario, la soberanía. Por este motivo han castigado a EH, que ha perdido la mitad de sus representantes en el Parlamento Vasco. Por último, IU-EB, beneficiada por el cambio de la legislación electoral, aumenta un escaño. Y ahora, ¿qué? Ahora el PNV y EA tienen la llave que les han dado las urnas para empezar a cumplir sus compromisos electorales, pero van a necesitar algún apoyo, ya sea de IU o del PSE-EE. Los electores les han dicho, e Ibarretxe lo había prometido, que no deben pactar con EH. Pero también les han abierto la puerta al soberanismo pacífico, que bien puede lograrse de la mano de IU, que ya firmó los postulados de Lizarra. El segundo pacto posible, con el PSE, no es, ni mucho menos, descartable. Es más, con posiciones más moderadas por ambas partes sería la mejor salida para Euskadi. Pero también ahora, el candidato del PP, Jaime Mayor Oreja, pasa al ostracismo político. Después de salir por la puerta grande de La Moncloa y de Interior -aún no se sabe bien con qué méritos- vuelve a la oposición del Parlamento vasco, de la que salió para iniciar su carrera madrileña. Para Nicolás Redondo Terreros llega la hora de su gran decisión: quedarse al lado del PP, pero en la oposición, o retomar la idea de un pacto con PNV-EA. Me inclino por esto último. En resumen, mi más sincera felicitación al PNV y EA por haber ganado, de calle, estas elecciones. Tienen el visto bueno de los vascos para cumplir lo prometido. El PP debe replantearse su convencimiento de que es posible un País Vasco sin nacionalistas. De momento, Aznar ha conseguido enterrar a Mayor -no se puede estar mejor valorado que el jefe-. Redondo, elija el camino que elija, saldrá mal parado. Si sigue con el PP, porque el pacto ha fracasado. Si se une a PNV-EA, porque negó repetidamente que fuera a hacerlo. Madrazo logra ser importante en Vitoria, porque puede ser necesario para los nacionalistas. Mientras, EH podría seguir boicoteando la política vasca, pero es difícil anticipar su decisión.






