ANÁLISIS DE ESPAÑA
Como para perder la fe

Por Alejandro Requeijo
4 min
España08-03-2009
Hoy toca pesimismo. La operación Gürtel da sus últimos coletazos, al menos a nivel informativo. Sus últimos titulares de primera plana se entiende. Garzón ha mandado la causa a los tribunales de Madrid y Valencia y no está de más ir avisando a quien se haya podido aficionar que la cosa sin el juez estrella va a perder lo suyo. Colorín colorado, como llegó se fue la investigación de esta trama con demasiadas coincidencias sospechosas desde el principio. Casualidades cuando menos extrañas como el hecho de que naciese a sólo un mes de las elecciones. Inquietantes fueron también sus protagonistas: la Fiscalía de Cándido Conde Pumpido -partidario de “adaptar la Justicia a los tiempos políticos”- y el juez Garzón –sobran presentaciones-. Ambos apuntaron desde el inicio, amagaron sin dar a lo más alto de la dirección del PP. Sin embargo al final, la gran operación que iba a limpiar la corrupción de España se ha quedado en el desmantelamiento de una organización de chorizos que nada tiene que ver con Rajoy. Ni con la financiación ilegal de los populares. Otra vez será. Sí afecta en cambio a más de un concejal y alcalde desvergonzado con más ambición económica que política. Y también al presidente valenciano Francisco Camps. La broma le ha hecho un siete en su traje de posible sucesor. Por cierto, uno menos estará pensando alguno -o alguna-. Puede que la implicación de Camps no vaya más allá de unos favores y que la responsabilidad penal no de para mucho, pero políticamente deberá pagar su precio. Y es que otra de las conclusiones inevitables que deja la Gürtel -amén de la evidente utilización interesada en cuanto a tiempo y forma de la Justicia para condicionar votos- es la necesidad de preguntarse por la clase política que campea por la geografía española. Si esto sucede a nivel local y autonómico, ¿qué es lo que se moverá en la primera división? ¿Cuántos casos habrá como la Gürtel? ¿cuántos nunca se leerán en un titular? ¿Será porque están mejor hechos, con menos chapuzas, o sencillamente porque políticamente no interesa que transciendan? ¿Son justificadas estas dudas o es pura demagogia oportunista?. De momento, lo que demuestra la realidad es que lo de faltar al séptimo mandamiento no entiende de siglas. Hasta donde se tiene constancia, los únicos casos de corrupción que han condicionado unas elecciones han sido los del socialista Touriño en Galicia. Sus desmanes forzaron su salida. La presidencia de la Xunta la ocupará ahora Núñez Feijóo. Pero si se tratase de un penalti, la victoria del PP sabe más a fallo del delantero que a acierto del portero. Vamos que es el PSOE quien ha perdido las elecciones en la recta final y no lo que debería haber sido un triunfo del PP basado en sus propuesta de cambio. Pero victoria al fin y al cabo. Los populares en Galicia defendían que debería gobernar la lista más votada, pero en el País Vasco se ofrecen, se regalan, para pactar y tocar pelo en un Gobierno presidido por socialistas, segunda fuerza más votada. Prima la demanda de un cambio alegan. En contra, los nacionalistas del PNV se resisten aceptarlo. Casi treinta años en el poder pesan mucho. Están a un paso de recurrir al “Euskadi, o mía o de nadie”. Los socialistas por su parte piensan en como guardar el equilibrio entre el nacionalismo moderado y la lealtad a España. Dicho de otro modo, poder ser más papistas que el papa sin renunciar a la Constitución. Da escalofríos analizar fríamente lo que ha movido a las fuerzas políticas vascas en los últimos ocho años. Que el binomio PP-PSOE no es rentable, se cambia por un nacionalismo moderado a lo Montilla en Cataluña y listo. Que María San Gil recuerda demasiado al famoso doberman, se sustituye por la política pop y un candidato de sonrisa perpetua de los que se estilan ahora y a tirar. Qué decir de la nave del capitán Spock con su soberanismo cambiante en función de la cercanía de unas elecciones. Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros. Puede parecer un chiste, pero no lo es. Es la clase política española.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






