ANÁLISIS DE DEPORTES
Paz y éxito se dan la mano

Por Alejandro G. Nieto
3 min
Deportes08-03-2009
Acostumbrados en los últimos tiempos a que los éxitos deportivos del tenis coincidieran con una gran inestabilidad a nivel de despachos, parece que al fin todo son vino y rosas en lo referente al deporte de la raqueta en España. La marcha del polémico Pedro Muñoz, defenestrado por los jugadores del equipo de Copa Davis, y la elección de José Luis Escañuela como su sustituto al frente de la Federación Española establecen un antes y un después en las relaciones de la mejor generación tenística de España con sus dirigentes. Escañuela llega, en sus propias palabras, para “traer la paz al tenis español”. Y de momento ya está cumpliendo a la perfección su papel. El hasta ahora presidente de la Federación Andaluza ha demostrado, en su toma de poder, tener un perfil totalmente contrario al de su antecesor. El sevillano ha llegado al cargo sin hacer ruido, traspasando todo el protagonismo al equipo, que afrontaba en Benidorm la primera eliminatoria de la Copa Davis. Sus palabras de conciliación con los jugadores y con todos los estamentos y la humildad de que ha hecho gala ante la prensa le han valido para ganarse la confianza de quienes no le conocían. Porque lo cierto es que quienes manejan los hilos en el tenis español tenían claro que Escañuela era el adecuado: obtuvo 133 votos de los 171 contabilizados en las elecciones. La concordia se instala así en el mundo de la raqueta, al tiempo que en las pistas el deporte goza de uno de los momentos más saludables de su historia. Al margen del dominio que Rafael Nadal ejerce al frente de la clasificación mundial, la hegemonía española se empieza a extender más allá de las hazañas del manacorí. Fernando Verdasco está enorme desde que diera a España el punto decisivo en la final de la pasada Copa Davis. David Ferrer está cerca del nivel que le llevó, no hace mucho, a convertirse en el cuarto mejor del mundo. Y Tommy Robredo, en el limbo desde hace meses, lleva dos títulos seguidos (el Abierto de Brasil y el de Buenos Aires) y empieza a parecerse al jugador que deslumbró durante 2006 y 2007. Si a ello se le une la trayectoria ascendente que mantiene Nicolás Almagro desde hace tiempo (su reciente título en Acapulco lo refrenda), la conclusión es que el tenis español a nivel masculino es la envidia del resto de potencias mundiales. Ahora, lograda la comunión que tanto se echaba de menos entre jugadores y directivos, la continuidad en los triunfos se hace todavía más factible. La Copa Davis 2009 es el primer objetivo. El siguiente debe ser dar continuidad y reforzar el trabajo con el tenis de base para que sigan surgiendo talentos, en especial en una categoría femenina muy necesitada desde la retirada de Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez.






