TÍBET
Tíbet, en el techo del mundo
Por Iara Mantiñán
3 min
Internacional23-03-2008
Tíbet es una región enclavada al sudoeste de China, en medio de una encrucijada, rodeado de China y Birmania al este, India al sur, Rusia al norte y países arábigos al oeste. Es un país enorme, cuya capital es Lhasa, tiene el mismo tamaño que Alaska y Texas juntos, y posee la masa continental más alta de la Tierra, con unas montañas que se elevan ocho kilómetros hacia el cielo.
Históricamente, Tíbet siempre ha sido autónomo. Durante 800 años no tuvo ejército sino que estaba defendido por la espiritualidad. Los lamas y sacerdotes se convirtieron en figuras veneradas en toda Asia Central. Los emperadores de China fueron discípulos de los lamas y a cambio proporcionaban protección a los monjes. Durante el siglo XX, cuando China se debatía entre el Imperio o la República, Tíbet permaneció al margen de los objetivos chinos, pero en 1949, Mao Zedong consideró la religión un veneno para la nación y a los respetados y sabios monjes como atrasados, así que el Ejército chino invadió Tíbet. Entonces, ocurrió un holocausto que rompió el silencio de un mundo que nunca había oído el sonido de una maquina, y menos el de una ametralladora. Un país que creció tranquilo en un rincón atemporal de la historia y que de repente fue sacudido hacia el presente y despertado en su peor pesadilla. Todos los que arriesgaron su vida por proteger al país y su religión fueron asesinados por el Gobierno chino o encarcelados -muchos tibetanos se han pasado la vida en prisión-. Los monasterios, destruidos y las estatuas de oro se llevaron a China. Son una civilización teocrática, gobernada por el clero, su líder político es el Dalai Lama. Hace 2.500 años un príncipe indio se sentó bajo un árbol y prometió no levantarse hasta saber el misterio sagrado de la existencia, su nombre era Buda. Tuvieron que pasar 1.500 años para que los tibetanos se mudasen desde India hasta el techo del mundo, las montañas del Himalaya, y desde entonces Buda se ha reencarnado 14 veces en los sucesores Dalai Lama que son los líderes religiosos y políticos de la nación. Su idioma es el tibetano y su religión es la budista, creen en la no permanencia y en el fin de todas las cosas, concepto equilibrado por la creencia en la reencarnación, que para ellos es lo único permanente. Tíbet desafía todas las nociones convencionales de la sociedad moderna: intelectualmente avanzados, espiritualmente sofisticados y primitivos en muchos aspectos. El Dalai Lama Dalai Lama quiere decir literalmente “Océano de sabiduría”, su nombre es Tenzin Gyatso. La historia de Tenzin Gyatso, premio Nóbel de la Paz, es la historia de un niño campesino que nació para gobernar, tras cuatro años de búsqueda desde la muerte del anterior Dalai Lama, el niño fue encontrado en una humilde casa, donde compartía habitaciones con sus hermanos, y fue trasladado al Templo tibetano más colosal, donde se le enseñó a convertirse en el líder de su pueblo, pero en vez de eso, se convertiría en el que vio morir a su civilización. Con 23 años, en 1959, tuvo que huir hacia India, dónde actualmente está exiliado, debido a la ocupación china. Cerca de 100.000 tibetanos lo siguieron y un millón de ellos murieron de hambruna y de atrocidades acometidas por el Gobierno chino. Pese a esto, él siempre ha apostado por una negociación con el régimen comunista para poder gobernar a su pueblo, de manera libre, como su tradición lo ha hecho durante 2.500 años.





