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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Por la puerta

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad30-12-2007

No ha sido por ganas, pero la edad, en vísperas de la treintena, ha sido uno de los impedimentos a que pudiera haberme convertido en una criminal. No ha sido por ganas, que tenerlas tenía muchas, de esas que propician el ensañamiento, pero al final he convenido conmigo misma ser buena y dejar aparcado tan mal pensamiento. ¿Se han fijado ustedes en la cantidad de muñecotes blancos y rojos que cuelgan de las ventanas, balcones y terrazas de los españoles? ¿Se han dado cuenta de que con las rebajas de enero han pasado al trastero, junto a las bombillas del árbol? Hace unos años, tampoco tantos, me esmeraba en sacar brillo a los zapatos para dejarlos en el salón junto a las muñecas limpias y repeinadas que los Reyes Magos me habían traído el año anterior. Hace unos años, tampoco tantos, una niña de pueblo se conformaba con un diccionario enciclopédico como regalo de Reyes, o con una única muñeca, un pijama y unos tebeos. No es por ganas, pero ahora, en vísperas de la treintena, en este 2008 que nace, voy a pedirles a los Reyes Magos un regalo de última hora. Seguramente pocos niños lo reciban estas Navidades. Posiblemente muy pocos lo pidan y prefieran el moderno videojuego de la realidad virtual más sanguinaria posible. Mi decisión está meditada: Majestades, quiero un tirachinas. Con uno de esos artilugios podría ir eliminando muñecotes de ropajes rojos y blancos que se cuelgan de las ventanas, balcones y terrazas cual ladrones en épocas de crisis económica. Con un tirachinas, majestades, una podría ejercitar los músculos y afinar la puntería. Dicen que es bueno hacer deporte ¿no? Es más, serviría como desahogo a esta vida de las cosas políticamente correctas y de las modas incongruentes. De vez en cuando hay que saltarse las normas ¿no? En mi casa los Reyes Magos siempre entraron por la puerta y alguna vez creí verlos volcando entre las sábanas un saco de carbón dulce...

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo