Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

¡Viva Granja Animal!

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España07-10-2007

Cuando los animales de la granja culminaron su revolución contra el hombre inscribieron los principios de su rebelión en una pared con pintura blanca para que todo el mundo los tuviese presentes. En total siete mandamientos como “Ningún animal dormirá entre sábanas” o “Ningún animal beberá alcohol”.Aquello era cosa de hombres. En Granja Animal casi nadie sabía leer, de manera que la mayoría recordaba aquellos postulados-normas de memoria o pedía a alguien que se los leyese. Durante los primeros años no hubo problemas, todo funcionaba bien y nadie violaba las normas. No obstante, con el paso del tiempo, el propio Gobierno comandado por los cerdos fue sobrepasando los límites hasta el punto de incumplir frontalmente la mayoría de los principios inscritos en aquella pared. Así, los puercos empezaron a dormir en camas o comenzaron a probar el alcohol. Cuando el resto de la granja se dio cuenta recordó lo que decían sus mandamientos y fueron rápidamente a comprobarlo en el muro. No daban crédito a que el propio Gobierno en el que ellos tenían tanta confianza estuviese incumpliendo las normas y por ello querían asegurarse. Al llegar a la pared y leer aquello de “Ningún animal dormirá entre sábanas”, rápidamente apareció un comisario del Gobierno para explicar que los cerdos no habían incumplido nada, pues vale que habían empezado a dormir en camas, pero que habían retirado las sábanas y en su lugar estaban usando mantas. Un matiz con el que intentar salvar los muebles. Una explicación para tratar de dejar las cosas en su sitio. Con el tema del alcohol fueron menos ortodoxos y directamente cuando los animales fueron a la pared se encontraron con que la norma ya no era como la recordaban. Ahora, la pintura blanca rezaba “Ningún animal beberá alcohol en exceso”. Igual que en la novela de Orwell, el muro sobre el que están inscritas las normas fundamentales de la convivencia española también ha sido objeto de numerosas modificaciones en los últimos años. Matices en apariencia insignificantes pero que en el fondo suponen toda una violación de los principios consensuados por todos. La última variación tuvo lugar en la noche del pasado jueves 4. Con nocturnidad y por sorpresa fue el juez Garzón quien agarró un cubo de pintura blanca y a golpe de brocha tachó aquello de “hombres de paz” para volver al “delincuentes al servicio de ETA”. De ese modo han argumentado los comisarios del Gobierno el cambio de postura de la Justicia en relación a los miembros de Batasuna. Cuando la granja no se había acostumbrado todavía a la nueva denominación impuesta por el Gobierno para referirse al brazo político de los terroristas, ahora van y lo cambian otra vez. Los tiempos y los intereses van rotando y las normas también. Y no sólo en lo que a Batasuna se refiere. No es la primera vez –y a buen seguro que no será la ultima- que algún comisario del Gobierno agarra las escaleras para subir a modificar, tachar o matizar alguna norma. Ya sea ETA, ANV, Navarra, Estatut, PCTV... Los políticos de uno y otro bando se aprovechan de la confianza de su electorado, de que la mayoría no sabe leer y, claro está, de que la memoria es corta y a veces falla. Nadie se tendría que esforzar en dar ninguna explicación incómoda si desde el principio se hubiesen respetado las normas que originalmente se establecieron en la pared. Pero lo más grave de todo esto no es que la gente pierda su confianza en los cerdos, lo grave es que pierda la confianza en la pared y en lo que ésta significa Lo más grave de todo el proceso narcotizador en el que se ve envuelta la sociedad que con tanto cambio, con tanta esquizofrenia, ya no sabe a donde mirar para saber cuales son sus normas. Y lo están consiguiendo. ¡Viva Granja Animal!, ¡dos piernas no, cuatro patas sí!. Pues eso, todos de rodillas.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio