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SER UNIVERSITARIO

‘Público’, tratado de antropología

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura4 min
Opinión07-10-2007

Dice un profesor de Humanidades buen amigo mío que “un periódico es un manual de Antropología”. No en el sentido de que exprese sintéticamente una serie de contenidos bien ordenados sobre la materia; sino en el de que refleja necesariamente una visión acerca del hombre. El domingo compré Público, porque siempre sigo los primeros pasos de los nuevos medios de comunicación, y es quizá el diario español que mejor ejemplifica esta idea. Supuestamente “neutrales” -como en El País “independientes”-, con la misión casi mística de “separar propaganda y realidad”, cada una de sus páginas encierra un modo terrible de comprender el mundo. Mi compañera de columna, que también se ha puesto a ello, encuentra sólo en los titulares todo un estilo de periodismo -o de antiperiodismo-, contrario a la supuesta misión de un medio. Yo comentaré sólo tres aspectos que me llamaron la atención ya en el primer vistazo. El medio se jacta de contar “realidades” y no “propaganda” y, para ello, carece hasta de línea editorial -y del clásico Editorial no firmado, que suele reflejar la opinión del periódico-. En realidad, un medio que no tiene Editorial lo que hace es editorializar, a escondidas, en todas y cada una de sus páginas. Es el viejo recurso escéptico: pero resulta que ser neutral no es no tomar postura, sino tomar una muy determinada: no mojarse; o, mejor, apostar siempre por lo políticamente correcto. Porque, por más que uno no quiera mojarse, cualquier periodista que selecciona de toda la realidad una sola parte, y además la cuenta siempre bajo el mismo enfoque, imprime inevitablemente un doble sesgo. Veamos brevemente tres casos. El primero, en el “inocente nombre” de una de las secciones: “Culturas”, frente a la tradicional del resto de medios que es sin “s”. La elección de ese nombre no es neutral, sino muy intencionada: “cultura” no es ya lo que edifica al hombre, sino meras “manifestaciones” de modos de sentir y actuar. Así, todas las culturas valen lo mismo y nadie es quien para decir “esto es cultura, esto no”. Bajo este pensamiento débil, caben en las páginas de “Culturas” como tema de portada las divas de la música famosas por sus problemas con la Justicia o las drogas -muy edificante, la verdad-. Dentro de poco podrán proponer como “tendencias” interesantes la ablación, la lapidación o la pena de muerte porque, ¿Quiénes somos para discriminar? No editorialicemos, contemos lo que pasa, que todo son “Culturas”. El segundo lo encontré sin salir de la portada. En ella, se decida el espacio fundamental al Che en el 40 aniversario “de la muerte de un mito” y lo contraponen con un breve en el que hablan de la Iglesia y “sus ‘mártires’”. Supongo que por “contar la realidad” entienden en Público afirmar al Che como mito universal y a los mártires como personas que la Iglesia llama así no se sabe muy bien por qué. El tercero, es un titular en la sección de “Ciencias”: “No sabemos qué es un ser humano”, declara el premio Nobel de Medicina de 1987. Si no leyéramos más, podríamos concluir: si no sabemos qué es un ser humano, ¿qué nos impide pensar que éste que tengo delante no lo es, y que no me merece ningún respeto ni lo encuentro sujeto de derechos? El científico, claro, no quiere decir exactamente eso. No obstante, no deja de ser un lo que Ortega llamaba un nuevo bárbaro, ese científico que se cree que toda la realidad se explica desde su disciplina. Así, según él, el problema de que la mitad de los americanos, que “piensan que es una buena idea matar a toda esa gente [iraquíes]”, es neurológico o genético, y no moral. Ya es triste que un hombre inteligente no sea capaz de ver más allá de su microscopio; pero más triste es que los periodistas nos dediquemos a publicitar sus desvaríos. Sirvan tres ejemplos de supuesta “neutralidad” para ilustrar al diario más partidario de todos los que tenemos. Partidario de la confrontación innecesaria. Partidario de considerar que no hay culturas y expresiones más importantes que otras. Partidario de que, a pesar de que todas las culturas son iguales, la que ellos proponen desde sus páginas es la única neutral y buena. Es lo que les ocurre al pensamiento débil y relativista, que por superficial se vuelve plano y totalitario. Prisa -la Ser, El País, etc.- aún conserva en sus filas gente de izquierda con dos dedos de frente. ZP y sus cachorros de las juventudes socialistas necesitaban un nuevo medio de comunicación de referencia. Ya lo tienen.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach