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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

Recibos que vienen por otras vías

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía10-12-2006

La semana pasada hablaba de los sustos y enfados que causan los recibos que llegan por vía postal, pero no son menos los cabreos que nacen a raíz de recetas que se entregan por otros medios. Porque nada nos dice –o si no, nos lo dice en letra pequeña- el banco sobre lo que cuesta mantener una tarjeta de crédito y, sin embargo, en menos de un año, el coste de manejar el dinero de plástico se ha incrementado en un 18 por ciento. Nos tenemos que enterar por una pequeña línea casi imperceptible cuando revisamos los datos de actualización de nuestra libreta. Sí nos avisan las compañías por carta de los aumentos de las tarifas energéticas, al igual que la hipoteca de interés variable desgrana inexorable su obligación mensual. Pero igual de decepcionante resulta la nota de un restaurante caro, carísimo, en el que se ha malcomido, por esa costumbre que cultivamos cada vez más los españoles de llenar el estómago fuera de casa. Hay noticias que suscitan temores sin verlas, siquiera, por escrito, pues en cuanto un rumor de subida de tipos de interés suena, comienzan a correr los sudores fríos. De hecho, ya se han acabado los tiempos de falsos que viene el lobo, porque en este año el Banco Central Europeo (BCE) ha aflojado la rienda del precio del dinero por seis veces, y previsiblemente esta tónica continuará durante 2008. Pero no todos los recibos son portadores de malos augurios. Los hay de ganancias de fondos de participaciones en bolsa, de lo más optimista últimamente, y también hay comunicados de ésos que regalan los oídos a los accionistas de Endesa. Estas noticias sí hacen sonreír. Al menos, a unos cuantos.

Fotografía de Gema Diego