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SIN CONCESIONES

Campeones de la vida

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión22-10-2006

Manolo Santana o Miguel Indurain. Ambos son mitos del deporte español. Han conseguido lo que pocos. Han triunfado en su trabajo y también en la vida. Fueron ejemplo para millones de personas. Sin embargo, la juventud actual mira atentamente a otros héroes. Raúl González, Rafael Nadal, Pau Gasol, Fernando Alonso... Son un ejemplo de esfuerzo y de superación. Son ganadores a imitar por los más jóvenes. Sus éxitos deportivos son de sobra conocidos. Triunfan porque son los mejores, y no sólo un día. Raúl es el mejor ejemplo. Ha ganado tres copas de Europa, cuatro ligas españoles, dos intercontinentales y dos botas de bronce. Pero sobre todo lleva doce años en la máxima competición siendo el mejor de España. Ahora que Luis Aragonés le ha dejado fuera de las convocatorias de la selección nacional, sabe mejor que nadie que lo difícil de un triunfador no es llegar a ser el primero; lo verdaderamente complicado es mantenerse en lo más alto. No basta con tener óptimas cualidades. El secreto para ser siempre el mejor es trabajar, esforzarse y trabajar. Esta sociedad postmoderna y esclava del homo videns adora con frecuencia a héroes de telediario y triunfadores efímeros que disfrutan de sus 15 minutos de fama. Con demasiada frecuencia se convierten en ejemplos a seguir por la juventud. Sin embargo, están muy lejos de ser verdaderos mitos. Fernando Alonso ha dejado de ser definitivamente héroe de una temporada. Ya es bicampeón del mundo. Es más, ha logrado derrotar a Michael Schumacher, el mejor piloto de Fórmula 1 de todos los tiempos. La marea azul que mueve Alonso contagia a España entera y provoca que los niños sueñen con tener su gorra o vestir su camiseta. Fernando es joven, famoso, triunfador y rico. Tiene todos los ingredientes para ser un icono social. Sin embargo, aún debe superar curvas peligrosas antes de proclamarse campeón en el circuito de la vida. Esta temporada ha dado síntomas de inmadurez y egoismo en los momentos más difíciles. No sólo arremetió irrespetuosamente contra Schumacher sino que puso en duda la profesionalidad de su propio equipo. Es cierto, totalmente, que en Renault han ayudado poco a Alonso en los instantes más importantes. Su compañero Fisichella ha llegado, en ocasiones, a ser un incordio, más que una ayuda. Al contrario ha ocurrido con Schumacher y Massa. Ambos se han comportado con un verdadero equipo y auténticos campeones sin serlo. Todos los españoles estamos orgullos de Fernando Alonso. Debe de ser una de las pocas cosas que concita la total unidad del país. Sin embargo, el campeón de la Fórmula 1 aún debe aprender y mejorar en otras facetas de la vida. Los hombres que realmente consiguen grandes azañas y epopeyas también demuestran su heroicidad cuando se quitan el casco y caminan en soledad por la calle. Schumacher es un ejemplo de ello. Alonso puede aprender de él muchas cosas, además de manejar el volante. No sólo se retira siendo siete veces campeón del mundo, sino que se jubila como un señor. Si Alonso quiere superarle no sólo tendrá que ganar más carreras que el piloto alemán. También deberá comportarse como un campeón en lo humano, en el trato con los compañeros, con la prensa, con los aficionados e incluso con los adversarios. La vida no termina con los éxitos profesionales, sino que empieza. Por encima de tener o ganar, siempre está el ser. Alonso, al igual que todos nosotros, debería tomar nota de la célebre frase del escritor Paul Brulat: "Basta un minuto para hacer un héroe, pero se necesita toda la vida para hacer un hombre de bien".

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito