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SER UNIVERSITARIO

El significado del crucifijo

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura3 min
Opinión22-10-2006

La carrera de Occidente por suicidarse me deja pasmado. Su decadencia tal vez sea similar a la romana o a la griega… con el agravante de que nosotros ya conocemos qué signos, actitudes y vicios provocaron aquellas decadencias y, aún así, no hacemos nada por evitarlos. Pero hay aún una nota característica original que es la que realmente me alucina: en este Occidente del siglo XXI luchamos contra nuestros principios fundacionales. Una mirada a nuestra historia nos enseña que somos un pueblo hijo de tres o cuatro grandes ideas fundamentales. De los griegos aprendimos que hay un Logos en el mundo, que nuestra inteligencia es capaz de penetrar en él, y que nuestro lenguaje es capaz de expresarlo. De Roma aprendimos la posibilidad de la unidad en la diversidad, de que poner en común algunas cosas -derecho, lengua, infraestructuras, ejército, etc.- ayudaba a los distintos pueblos a crecer en civilización y dignidad. Del cristianismo aprendimos que el Logos se hizo carne, habitó entre nosotros y dio su vida por cada uno de nosotros. De aquello nos queda el concepto de dignidad universal de las personas -sean hombres, mujeres, niños, enfermos o no nacidos-; así como la confianza en la razón -logos- no sólo para dominar el mundo, sino para comprender una religión que no va contra nuestra naturaleza. El crucifijo, además de ser un símbolo religioso, ha representado durante siglos un ejemplo de sacrifico y amor desinteresado; ha sido símbolo de una justicia elevada por la misericordia; ha sido consuelo de los pobres, los humildes, los sencillos y los perseguidos. Incluso, en la ciencia ficción, ha sido el único escudo decente contra los vampiros y demás criaturas infernales o malditas. Sólo una reaccionaria ilustración inventó leyendas negras sobre la Iglesia que aún hoy perduran. Hasta un 30 por ciento de los estudiantes de bachillerato están seguros de que Galileo fue condenado por hereje y quemado en la hoguera por la Inquisición. El otro día, en un aula universitaria, una alumna me insistió beligerantemente acerca de ello varias veces. Le pregunté sus fuentes y me dijo que tenía muchas, porque era una enamorada de la historia. Le pregunté cuándo fue el proceso a Galileo y no supo acertar ni el siglo. Aún no ha vuelto por clase, y sigo esperando sus fuentes. Porque salvo algunos libros escolares y varias obras de propaganda, no las hay. Las fuentes más bien nos revelan a un Galileo que se equivocó en un 80 por ciento de sus tesis, que fue condenado por falsedad científica -no por herejía religiosa- y que sólo sufrió arresto domiciliario en un palacio de Florencia, desde el que siguió escribiendo sus obras. Tratamiento nada loable, verdaderamente, pero muy alejado de lo que nos cuentan. Y como esas, a patadas. La British Airways ha sancionado a una empleada suya por mostrar un crucifijo pequeño en el pecho. Ahora bien, permite a las mujeres del resto de confesiones usar sus símbolos particulares, como los pañuelos musulmanes o los turbantes sikh. Olvidará la British qué cosmovisión religiosa vio nacer la ciencia moderna y los sistemas económico y político que hacen posible uan compañía como esa. En el colegio vallisoletano de Isabel la Católica -la católica- unas pocas familias han solicitado la retirada de los crucifijos, a lo que la junta escolar ha tenido la inteligencia de negarse. No ocurrió así en Baeza, donde por una sola petición de un padre, el colegio de San Juan de la Cruz -de la Cruz- ha retirado todos los crucifijos de las aulas -con la consiguiente aunque inútil protesta del resto de los padres-. Lo que no sospechan los ignorantes occidentales que solicitan la retirada del crucifijo es que es precisamente ese símbolo, y no otro, es el que nos ha enseñado a respetar su palabra -por estúpida que sea- y a poner la otra mejilla. Cuando intenten suprimir otro símbolo, sea civil o de otra religión, ya verán lo que les sucede. Y a ver entonces a quién piden amparo.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach