Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ECONOMÍA

La ‘cruz’ del pequeño ahorrador

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía22-10-2006

Un simple número puede ser igual que una esperanza, aunque a veces alegrarse por ciertas cifras resulta contraproducente. La última satisfacción ha llegado de la mano de la vivienda, únicamente porque, por primera vez en cinco años, el precio de ésta ha subido en un porcentaje ¡de menos de dos dígitos! Pues bien, habría que ver dónde se nos quedaba la sonrisa si ese brillante 9,7 por ciento interanual se aplicase a la inflación. Quizás resucitasen fantasmas que quedaron enterrados hace tres años en Argentina. En fin, el caso es que, como el número nace de los pisos, las campanas se lanzan al vuelo. Pero, ¿y si ese 9,7 por ciento correspondiera al precio del dinero fijado por el Banco Central Europeo (BCE)? También nos llevaríamos las manos a la cabeza con unos tipos de interés que recuerdan a la época de apogeo del felipismo. Eso sí, como oferta de inversión en fondos de capital fijo, ésta sería inmejorable, y haría las delicias del pequeño ahorrador que, con las condiciones actuales, ve cómo su dinero crece –es un decir, lo de crecer- a ritmo de tortuga mientras contempla impotente la revalorización de un mercado inmobiliario al que le es imposible acceder sin endeudarse. En cambio, el 9,7 por ciento aplicado a la bolsa española, cuyo Ibex 35 pulveriza cada semana sus propias marcas, resultaría irrisorio para un índice que en 10 meses ha avanzado un 25 por ciento. Y éste es también el dilema del pequeño ahorrador, al que le asusta la idea de que, tras comprar acciones, éstas encojan cual ropa de mal tejido al ser lavada –miedo suficiente tiene ya en el cuerpo con las noticias que vuelan sobre la estafa filatélica-. Si se pudiera manejar una suma de capital como hacen los políticos cuando elaboran los presupuestos del Estado, no habría problemas. Pero con unos ingresos que se tornan inciertos si uno cae del lado malo de la lista del paro, la mayor parte de los números, más que una esperanza, suelen suponer una cruz.

Fotografía de Gema Diego