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SALUD

Defensa impulsa un plan para combatir un posible ataque bacteriológico

Por Covadonga de la CuestaTiempo de lectura1 min
Sociedad12-10-2001

Peste, viruela, turalemia, fiebres hemorrágicas, botulismo y ántrax pudieran ser algunas de las enfermedades que los terroristas quisieran propagar a través de atentados químicos o biológicos. Aunque no lleguen a producirse, los equipos españoles responsables de la seguridad planean soluciones para los casos más extremos.

El Gobierno español prefiere prevenir antes que curar y es ése el fin que persigue la planificación de emergencia. Una comunicación permanente une al Ministerio de Sanidad con el de Defensa para poner en marcha un programa de emergencia y atajar un hipotético ataque terrorista con armas nucleares, químicas y biológicas. Algunas entidades que velan por la seguridad de los españoles ya están avisadas, como ocurre con la red de hospitales. Aunque, por ejemplo, desde el parque de bomberos del Ayuntamiento de Madrid y Protección Civil, se afirma que no se han tomado medidas todavía. Por ello, las unidades NBQ (nuclear, biológica y química), integradas por 250 soldados repartidos entre Burgos, Valencia y Madrid han sido equipadas y puestas a disposición de las autoridades. Un portavoz del Ministerio de Defensa ha explicado que "no creemos que se vaya a producir algún atentado. No hay que alimentar la psicosis colectiva que están sufriendo algunos países. Pero, por si acaso, y a pesar de que no lo creemos probable, como sabemos que es posible, hemos puesto en marcha un plan de emergencia". Son varias las hipótesis que se barajan acerca del posible ataque y las unidades NBQ han establecido un sistema de prioridades. El atentado nuclear es el más peligroso, pero también el menos probable; un ataque químico conlleva menor riesgo, sin embargo es más sencillo de generar por los terroristas; mientras que un ataque biológico tendría una peligrosidad intermedia. El hipotético ataque biológico tendría una dificultad añadida: se tarda mucho tiempo en detectar los microorganismos.

Fotografía de Covadonga de la Cuesta