Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

El negocio de la división

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España04-12-2005

Lo dijo el propio Carod-Rovira cuando fue al Congreso de los Diputados para defender el Estatuto catalán. “Señor Rajoy, cada vez que usted habla de mí, ERC sube votos. Ladran, señal de que cabalgamos“. Así, con la chulería que le caracteriza y con esa poca vergüenza, el político independentista reconoció abiertamente que la manera más fácil y rápida que tiene de ganar simpatizantes es a través de la crispación. Y en eso está. En lugar de preocuparse por responder a las verdaderas necesidades del pueblo catalán, el tripartito, y en especial ERC, prefiere tomar la vía rápida. Fomentan el victimismo entre sus ciudadanos. Inventan un odio de Madrid a Cataluña que en realidad no existe. Se resisten a enterrar la dictadura franquista rentabilizándola hasta límites que rozan el ridículo. Es por ello que ahora, cualquier crítica hacía su política -proceda del PP o del PSOE, de Aznar o de Zapatero, de la Comisión Constitucional o de la Unión Europea- es fácilmente traducible en “opresión”, “ataque a la libertad del pueblo catalán”, “coacción a la soberanía del Parlament“. Esto deriva en la lógica reacción de defensa de todo aquel que se siente amenazado. Y cuanto más radical sea la mentira, más radical es la respuesta. Ahí tenemos esos dos chavales de 16 y 17 años. Presos de este engaño, andaban a las tres de madrugada nada menos que haciendo apología del terrorismo. Pintaban graffitis de la extinta Terra Lliure en la fachada de la COPE en Barcelona. Antes habían hecho lo propio en el edificio de El País. El problema es que nada de esto tendría sentido si, desde el otro lado, no se les siguiese el juego. Cada vez hay más personas fuera de Cataluña que han caído en la trampa del enfrentamiento. El ejemplo más claro es el del boicot a los productos catalanes. Una nueva excusa para los nacionalistas radicales a la hora de denunciar los ataques procedentes desde Madrid mientras que, de puertas para adentro, se frotan las manos. A todo esto, los más perjudicados son los trabajadores de Freixenet, que acusan las pérdidas del negocio por una guerra en la que no tienen nada que ver. Justos por pecadores. En esta estrategia, ERC ha encontrado en la COPE un nuevo filón. La relación entre los republicanos y la emisora de los obispos se puede resumir en: yo me meto contigo y tú subes votantes, mientras tú me colocas en el centro de la actualidad y yo subo oyentes. Temas hay para aburrir. Hoy es el cava, mañana es la multa a las instituciones que no hablan catalán y pasado las lenguas en el Congreso. Les da igual investigar las corruptelas que provocaron la crisis del Carmelo (entre otras cosas porque más de uno saldría enfangado), pero cuidado con no permitir el uso del catalán. Me gustaría creer que en el caso de la COPE es inintencionado, pero dudo que después de tanto presumir de patriotismo todavía no se hayan dado cuenta de que, con esta división, la única que sale perdiendo es España. El PP ha llevado a cabo algunos gestos interesantes como su rechazo frontal al boicot. No obstante, la defensa de la unidad de España es un caramelo demasiado grande como para dejarlo escapar. Por eso organizan actos como el de la Puerta del Sol. Por mucho que lo nieguen, una manifestación por el 27º aniversario de la Constitución en pleno debate sobre su futuro, sólo se entiende cómo una muestra de rechazo al Estatuto. Más división y más votos para ERC pero en este caso también para el PP, que de paso le mete un gol al Gobierno. ERC ya ha dicho por activa y por pasiva que España no le interesa, por ello, quien debe juzgar a esta formación es el pueblo catalán. Pero a los políticos que presumen de respetar y defender nuestro actual modelo de convivencia se les exige algo más de responsabilidad e inteligencia. No les hagamos el trabajo sucio.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio