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SIN CONCESIONES

La suerte de Rajoy

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión04-12-2005

Pretenden hacernos creer algunos optimistas y autoconvencidos que la suerte de Mariano Rajoy ha cambiado desde el accidente de helicóptero. No sólo sostienen que el siniestro estuvo a punto de cambiar la historia de España, como si el futuro del país estuviera exclusivamente en las manos del líder de la oposición. Además, aseguran que Rajoy ha recuperado la suerte que le faltó en las elecciones generales de 2004. Y nada más lejos de la realidad. La suerte no existe. No es más que una antiquísima invención humana para tratar de dar respuesta a aquellas preguntas que no la tienen. La suerte, en otra época elavada a la categoría de diosa Fortuna, es la excusa a la que recurrimos paganamente para justificar lo que, por desconocimiento, no sabemos justificar. Ni Rajoy se ha reencontrado con la suerte ni la suerte le ha encontrado ahora a él. El resultado de las encuestas tampoco es cuestión de fortuna, como no lo es lograr un trabajo ni aprobar un examen ni cortejar a una mujer. Ni siquiera ganar la lotería es cuestión se suerte, sino de probabilidad. Como últimamente le digo a un joven amigo y buen ex alumno, la suerte no existe. La suerte, como dijo Gustavo Afolfo Bécquer con la inspiración, se consigue o llega trabajando. Que Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre se salvaran del accidente en helicóptero no es cuestión de suerte, sino de la pericia del piloto. Que los sondeos le sitúen cada vez más cerca de José Luis Rodríguez Zapatero tampoco es suerte. Es cuestión de méritos propios y deméritos del presidente del Gobierno. Mientras que Zapatero se ha vendido a sectores minoritarios de la sociedad española, Rajoy ha puesto todo su empeño en defender incansablemente la lucha contra ETA, la vigencia de la Constitución y los principios humanos en los que cree con firmeza. El futuro de Rajoy y de Zapatero no depende de la suerte. Si Aznar eligió a Mariano Rajoy como sucesor no fue por capricho de la fortuna, sino porque vio en él capacidad para líderar el Gobierno de España. Igualmente, si Zapatero llegó a presidente no fue debido a la suerte o a los terroristas del 11-M, sino porque una mayoría de ciudadanos consideró en aquellas circunstancias que era necesario un cambio político al frente del país. El futuro de ambos mandatarios está en sus propias manos y en las decisiones que tomen. Ellos, como cada uno de nosotros, tienen su propio destino. Está escrito en el Libro de la Vida, aunque ningún ser humano esté capacitado para leer esas líneas. Ni la suerte de Rajoy ni la de Zapatero han variado con el accidente de helicóptero. Lo que está cambiando es la visión que muchos españoles tienen de cada uno de ellos y eso sí puede ser determinante, al menos, para su trayectoria política.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito