EL ANTAGONISTA
Al Qaeda, la liga del terrorismo internacional

Por Txema García
1 min
Internacional23-09-2001
Desde el primer momento de su fundación, Bin Laden no quiso circunscribir Al Qaeda a ninguna de las causas islámicas abiertas en el mundo. Su objetivo era mucho más amplio: “La guerra santa islámica contra los judíos y los cruzados, en referencia a Israel y al Occidente de cultura cristiana”.
La organización está formada por grupos armados, ONG, centros asistenciales, empresas... Su jerarquía es vertical, y en la cúspide de la pirámide se encuentra el propio Bin Laden. Tras él se encuadra su Estado Mayor, que está formado por veteranos de la guerra de Afganistán, como él. El carácter fanático e integrista de la estructura hace que cualquier decisión de Laden deba ser consultada al Majlis al Shura. Compuesto por letrados en la ley coránica, bendicen las acciones terroristas mediante decretos islámicos. Tras ellos se encuentra la elite de sus terroristas. Conocidos como la Brigada 055 actualmente sumarían más de 3.000 hombres. Sus campamentos y depósitos están diseminados por todo Afganistán. Las organizaciones asociadas a Al Qaeda, que funcionan en cerca de 50 países, constan de comandos latentes, esto es terroristas perfectamente integrados en el entorno que son activados de acuerdo con las necesidades de la organización tal y como sucedió en Estados Unidos, donde los terroristas llegaron incluso a recibir instrucción de vuelo. Esta naturaleza provoca que las cédulas terroristas sean muy difíciles de descubrir y que se regeneren con mucha facilidad. La Base no es una organización terrorista convencional ya que es como una liga de extremistas donde colaboran todos financiados por los enormes recursos económicos de Laden. Las ganancias de la organización se han multiplicado en los últimos años de manera asombrosa gracias a inversiones en Europa y en Estados Unidos, por medio de bancos de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos, así como de Mauritania, Singapur, Malasia y Filipinas. A ello hay que sumar las donaciones provenientes de instituciones caritativas islámicas que aportan anualmente entre 300 y 350 millones de dólares.





