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RALLIES

Citroën resiste el ¬vendaval¬ Solberg

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes03-10-2004

El heredero del rally de San Remo no defraudó. Las pistas de tierra de Cerdeña depararon un nuevo capítulo del duelo entre Petter Solberg y Sébastien Loëb, mientras que la dureza de la prueba se cobró el abandono de hasta seis pilotos oficiales. Citroën fue el único equipo que consiguió terminar con sus dos coches y es cuestión de tiempo que se asegure matemáticamente el título.

El milagro al que aspira Solberg para proclamarse campeón sigue sin llegar. El noruego -al que tampoco le queda otro remedio- dio una nueva exhibición de fuerza en el rally de Cerdeña, pero al igual que le sucedió en Gran Bretaña y Japón, el estrecho marcaje de Loëb le impidió recortar más que dos puntos. Los abandonos del jefe de filas de Subaru en Argentina, Finlandia y Alemania -pruebas en las que Loëb sumó 23 puntos- están siendo una losa demasiado pesada para Solberg, cuyo único consuelo, además de conseguir victorias, es demostrar que podría haber sido capaz de luchar por el título. Desde el principio, el rally italiano fue un monólogo de Solberg, que se asentó en el liderato desde los dos primeros tramos. Loëb consiguió un scratch (mejor tiempo), para recordar que no iba a dar facilidades, mientras que el finlandés Marcus Grönholm se adjudicó otras dos especiales y terminó segundo la primera jornada, a medio minuto de Solberg y a cuatro segundos de Loëb, tercero. Tras ellos, separados por ocho segundos, libraban otra interesante batalla Sainz y el estonio Markko Märtin. Pero un problema en el turbocompresor del Peugeot 307 hizo perder 25 minutos a Grönholm en la segunda jornada, aunque pudo continuar y acabar séptimo. También se hundió Märtin, que no pudo reparar su Ford Focus con idéntica avería. La lista de abandonos crecía a un ritmo vertiginoso -los pilotos de Skoda, el alemán Armin Schwarz y el finlandés Toni Gardemeister, amén de los finlandeses Harri Rovanperä y Mikko Hirvonen, que rompieron la caja de cambios-, mientras que en cabeza, Solberg conseguía seis de los siete scratch y ampliaba su ventaja hasta los dos minutos, pero Loëb y Sainz, tanto más que de vencer, se preocupaban de no cometer errores. La sorpresa la daba el italiano Andrea Navarra, que con un coche privado se permitía el lujo de superar al belga François Duval y ocupar la cuarta plaza. También su compatriota Gianluigi Galli -con un Mitsubishi de dos ruedas motrices- conseguía mantenerse por delante de Grönholm. El Mundial sigue, pues, comandado por Loëb, que puede dejar resuelto el campeonato en su país, ya que la próxima prueba se disputa en Córcega y la superficie de asfalto se adapta como anillo al dedo a su pilotaje. A falta de tres pruebas -con otra más de asfalto por si acaso, el rally de Catalunya-, el francés de Citroën acumula 100 puntos, por los 74 de Solberg. Sainz sube hasta el tercer puesto, con 61 puntos, dos más que el estonio Märtin, mientras que Marcus Grönholm y François Duval apuntan a una bonita pugna por la quinta plaza: el finlandés,con 49 puntos, aventaja en dos al belga. Por marcas, Citroën tiene visto para sentencia el título: el equipo de Guy Fréquelin suma 164 puntos, mientras que Ford se conforma con 117 y Subaru, que se aleja a 21 puntos de Peugeot, se mantiene tercera con 101.