La mano humana es la causa principal
Por Berta Barona
2 min
Sociedad31-07-2004
La mayoría de los incendios son intencionados y tienen unas consecuencias ambientales muy graves. Es más importante prevenirlos que extinguirlos con profesionalidad, y para ello tienen que implicarse más las Comunidades Autónomas. Una media de 20.000 incendios al año arrasan la tierra en España.
Los intereses económicos, las negligencias y la piromanía son los motivos principales. Las causas de los incendios forestales son: la propia naturaleza, los accidentes, los descuidos y la alevosía. Van acompañados de condiciones climáticas que ayudan a la propagación de las llamas: altas temperaturas y poca humedad en lugares donde la vegetación está seca. Estas condiciones se dan entre los meses de junio y octubre, en lo que se conoce como “época de peligro”. La naturaleza representa el cuatro por ciento de las causas que originan los incendios en España. El rayo es, además, casi el único agente capaz de provocarlo. El dos por ciento se debe a accidentes en instalaciones creadas por el hombre como líneas eléctricas o máquinas agrícolas. Las negligencias, por su parte, representan el 11 por ciento de las causas. Aquí se incluyen los fumadores, las hogueras, los vertederos y la quema de vegetación, entre otras. Estos son datos de la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. El 67 por ciento de los incendios, según la misma fuente, son provocados intencionadamente. Las motivaciones son fundamentalmente económicas –especulaciones urbanísticas, el mercado de la madera y el cobro de seguros-, piromaniacas y de venganza. Las consecuencias del fuego son catastróficas. Unos 1.000 millones de árboles son pasto de las llamas cada año, y entre 200.000 y 400.000 hectáreas quedan calcinadas en los más de 20.000 incendios que vive España anualmente. Los bosques necesitan 120 años para recuperarse completamente. Los ecologistas advierten que la solución no es la coordinación en la extinción de los fuegos, sino la prevención. Para ello es necesario invertir más en el cuidado de los bosques y en la búsqueda de culpables e intereses económicos. La mayoría de estas personas quedan impunes de castigo por sus actos. Esto se debe a la dificultad de identificarlas y al poco empeño de las autoridades. Como ha puesto de manifiesto Adena en un informe, muchas Comunidades Autónomas no investigan las causas de los incendios en su territorio. De hecho, el 16 por ciento de los siniestros se producen por causas desconocidas.





