PAÍS VASCO
Atentados, diálogo y sentencias

Por La Semana
1 min
España29-07-2001
El lehendakari se entrevista con Aznar después de hacerlo con el Rey. ETA persiste en su estrategia de muerte, pero la casualidad y la actuación policial frustran condena el terrorismo de Estado como forma de combatir la criminalidad y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) quiere contribuir a mejorar la calidad de las víctimas mediante el estudio de la psicología y vida de éstas después de una experiencia, desgraciadamente, inolvidable.
Los TEDAX impidieron una masacre terrorista el jueves en Málaga. Eran 53 kilos de explosivo-titadine del robo de Grenoble- en el maletero de un coche. Algo falló y los TEDAX consiguieron desactivarlo a mano. Siete horas de trabajo arriesgado. ETA parece buscar un nuevo culebrón de bombazos para el verano. La joven terrorista, Olaia Castresana, que murió cuando explotó un artefacto que manipulaba en un apartamento de Torrevieja (Alicante) parecía pertenecer a un comando itinerante con objetivos “económico-turísticos españoles” como los denominó la banda terrorista el pasado marzo en un comunicado. Junto a su compañero, parecía tener como objetivo sembrar el pánico en la costa mediterránea. El diálogo ha sido palabra talismán del discurso político en torno al problema del terrorismo. Habrá encuentro esta semana entre el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe. La tensión que se percibió en el del lehendakari con el Rey podría tener una segunda edición. Pero si en aquella, se dice, no hubo mención al objetivo programático de la autodeterminación, parece ser que sí se hablará de ello y de soberanía en el encuentro con Aznar. La AVT ha presentado un informe de cuáles son las consecuencias psicológicas y vitales para las víctimas del terrorismo. Unas conclusiones estremecedoras para un estudio sin precedentes en Europa, y que descubre la herida invisible que deja el terror: más del 40 por ciento de las víctimas no pueden volver a trabajar. El 76 por ciento cambia de lugar de residencia y abandona todo el entorno al que pertenecía hasta el momento. Se genera en sus vidas inseguridad, vulnerabilidad y miedo. Casi el 50 por ciento necesita ayuda psicológica y los traumas más habituales son la ansiedad y la depresión.





