DEBATE ECLESIÁSTICO
Un cura revela una confesión y libra a un inocente de la cárcel
Por Javier Bragado
1 min
Sociedad25-07-2001
El sacerdote Joseph Towle nunca imaginó que podría ser excomulgado por romper la ley divina. El motivo proviene del secreto de confesión, que según la doctrina católica nunca podrá ser vulnerado por el confesor. De hecho, numerosos curas a lo largo de la historia han sufrido todo tipo de torturas, vejaciones o incluso han perdido la vida por no difundir lo confesado.
¿Por qué Joseph Towle decidió dar este paso que le puede llevar a la excomunión? Su revelación ha permitido que José Morales salga de la cárcel por un crimen que nunca cometió, porque el verdadero asesino se lo confió al pastor. Towle mantuvo el secreto de confesión hasta 1997, cuando el homicida también fue asesinado. Entonces, Towle acudió a las autoridades y fruto de su revelación José Morales salió de la cárcel el martes de la semana pasada después de doce años de cautiverio. Además, su supuesto cómplice, Ruben Montalvo, podría seguir la misma senda derivada del testimonio del sacerdote. Según Towle, el confesado "vino como un amigo, no para que lo confesara". Aún no se conoce el futuro del sacerdote por violar este "derecho divino". El Papa Inocencio III, en el año 1215 estableció el concepto de secreto de la confesión, llamado también "sigilo sacramental", que consiste en la obligación de salvaguardar bajo secreto absoluto todo lo que sea oído en confesión. El canon 983 mantiene que "el sigilo sacramental es inviolable (..) está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo". Si la Iglesia entiende que se ha cometido este delito religioso, a Towle le espera la excomunión puesto que no se admite excepción alguna. El sacerdote se verá privado de los beneficios y privilegios de la pertenencia a la institución. La excomunión es la censura eclesiástica más grave; tiene el propósito de ser más una forma correctiva de castigo que vindicativa. No obstante, en algunos casos, la absolución de algunos tipos de excomunión se reserva al obispo que tiene jurisdicción sobre el pecador; la absolución de un número menor de casos más graves está reservada al Papa.





