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ERUPCIONES VOLCÁNICAS

El ¬gigante bueno¬ escupe fuego por sus bocas

Por Javier BragadoTiempo de lectura2 min
Sociedad29-07-2001

El Etna, el volcán activo de mayor elevación de Europa, ha empezado a rugir. Llamado el gigante bueno por los sicilianos, había comenzado su actividad de forma visible hace dos semanas, pero hasta el jueves de la semana pasada no comenzó a surgir su lava.

La montaña tiene forma de inmenso cono, pero numerosas fisuras, esto ha propiciado que las coladas (ríos de lava) se hayan diversificado y haya perdido fuerza el flujo del magma. Sin embargo, en apenas tres días la roca fluida ha arrasado cuatro pilones, una estación de remontes de esquí y una cochera donde se guardaban máquinas quitanieves. El edificio más amenazado es un hotel de 75 años restaurado hace poco. Los expertos aseguran que dentro de un mes el magma del Etna habrá llegado a tres pueblos de la zona y continúa el estado de emergencia, por lo que el arzobispo de Catania, Luigi Bonmarito, ha presidido una procesión para pedir a Dios que cese la erupción. Sin embargo, según Giovanni Frazzeta, director del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, la erupción del gigante bueno durará varias semanas, destruirá cultivos, centros turísticos y pueblos pero siempre dará tiempo a las personas para alejarse de las zonas de peligro. La primera erupción del Etna data del siglo XVIII a.C., aunque los estudios geológicos demuestran que el volcán entró en erupción aún antes de esta fecha. Desde entonces se han registrado noventa erupciones. Las más desastrosas fueron la del año 1169 d.C., en la que la ciudad de Catania quedó destruida y murieron 15.000 personas, y la de 1669, en la que fallecieron otras 20.000. Pero no sólo hay volcanes en la isla italiana de Sicilia. El volcán Mayon -situado a 300 kilómetros al sudeste de Manila- ha provocado que más de 40.000 personas hayan sido evacuadas. Comenzó su erupción el mismo día que el Etna y arrasó siete municipios antes de cesar su actividad volcánica. Al igual que el Etna, los primeros signos de actividad del volcán filipino se mostraron con bastante antelación -en febrero 70.000 personas abandonaron sus hogares cercanos-. Sin embargo, el Mayon ha sido menos bondadoso que el Etna, pues durante su última erupción, en 1993, murieron 77 personas y en 1874 provocó la muerte de otras 1.200.