TOROS
César sale del rincón
Por Almudena Hernández
1 min
Espectáculos24-04-2004
Parece que fue ayer cuando la televisión mostraba a un torero bajito que se crecía y porfiaba a un toro alto junto a las tablas de Las Ventas de Madrid. Parece que casi no ha pasado el tiempo desde aquella rivalidad con Ortega Cano, de aquellos triunfos repetidos en la monumental madrileña, de aquella alegría al presentar la muleta, del pellizco colombiano que tenía César con el capote y el arrojo...
Parece que fue ayer, que es un sueño ver de nuevo a aquel torero colombiano de estatura medida y sonrisa desmesurada. Parece que fue ayer, o anteayer, cuando Rincón se marchó a casa para hacer campaña taurina contra la hepatitis, meditando las tardes de gloria y los momentos más desgraciados. Pudieron las primeras y ha vuelto. Ya rebosó nostalgia su toreo el otro día en Madrid, cuando el colombiano participó en Las Ventas en un festival a benefico de las víctimas del 11-M. Pero no, parece que no ha sido un espejismo, porque la semana pasada César Rincón, ahora más viejo y curtido, escribió una poesía en plena feria de abril: versos de ritmo con el capote; con la muleta, entrega; con la espada, verdad. Su actuación el pasado viernes con un toro de Jandilla le valió las dos orejas del ejemplar. Y el reconocimiento de una afición que todavía le recuerda. El toreo de César ha despertado y su cartel se pone caro. El colombiano estará en la próxima feria de San Isidro de Madrid, donde le esperan tardes de responsabilidad. Una de ellas, posterior al ciclo, será la de la Beneficencia, el 10 de junio, para la que habrá de buscarse un compañero ante la baja de José Antonio Morante de la Puebla que ha cortado su temporada tras su desplome en la Bolsa de Madrid. Junto al césar podría hacer el paseíllo otro torero que ha destacado recientemente en el ruedo maestrante: Javier Conde. El andaluz se ha ofrecido después de una faena de inspiración el sábado en Sevilla que no supo culminar con una buena estocada. Habrá que esperarles a verles en su nuevo estado de resucitados. Le hace falta a la Fiesta.





