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PREHISTORIA

Altamira abre sus puertas al siglo XXI

Por Lola OcañaTiempo de lectura1 min
Cultura17-07-2001

Para ejecutar este proyecto de la nueva cueva de Altamira, se ha trabajado durante 10 años y se ha invertido un capital de más de cuatro mil millones de pesetas. El plan se ha llevado a cabo por un consorcio formado por el Ministerio de Educación y Cultura, el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Santillana del Mar y la Fundación Marcelino Botín.

La historia de esta cueva se remonta a más de 14 mil años, cuando los hombres paleolíticos, asentados en el noroeste de la Península, dibujaban en las paredes de las cuevas, no se sabe si con una concepción del arte o, por el contrario, a modo de superstición, para espantar a los espíritus, atraer la caza o ganar una guerra. Esos bocetos, con un sentido casi trascendental, tuvieron que esperar millones de años para que una niña, la hija de Marcelino Sanz de Santuola, los descubriera. El resto ya es historia y Altamira se convirtió en punto de encuentro de estudiosos y afines al arte. Pero motivados por los cientos de visitas que las cuevas recibían cada año, así como a la antigüedad de las pinturas, el entorno se estaba deteriorando y de ahí la idea de una reconstrucción artificial de las cuevas del Paleolítico. La neocueva, como es conocida, fue inaugurada por los reyes de España el pasado martes. La nueva imita a la ancestral hasta en los más mínimos detalles: los sonidos, la temperatura (18 grados), las imágenes... Los artistas Pedro Saura y Matilde Múrquiz han calcado las salas de las pinturas y su trabajo ha proporcionado nuevos descubrimientos de figuras y mayor número de trazos. Pedro Saura cree que las pinturas, con ocres, carbón y agua, fueron dibujadas por varios hombres, mientras que cada figura o grupos están pintados por un solo autor. En la réplica se ha empleado tecnología láser digital, con una precisión de hasta 40.000 puntos de medición por metro cuadrado en el techo de polícromos. El visitante, en su nuevo itinerario por Altamira, inicia una expedición a través de una pasarela de acero y hierro para descubrir la gran boca oscura de la cueva de las pinturas que han dado fama mundial a Altamira.