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ORIENTE PRÓXIMO

Israel y Hizbola intercambian prisioneros

Por Vicente García GandíaTiempo de lectura2 min
Internacional01-02-2004

Todo estaba calculado. En Jerusalén y en Alemania. Los cristales de la casa del primer ministro israelí temblaban como no lo habían hecho desde el ultimo atentado en la Ciudad Santa el pasado 9 de septiembre. En esta ocasión, Ali Yusuf Jaara, oficial de la Policía palestina y miembro de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, hacia volar por los aires los cuerpos de casi 60 personas, diez de ellas ya muertas, en la calle Gaza. Una operación demasiado calculada que bien podía haber acabado con el intercambio entre Israel e Hizbola que estaba a punto de producirse en el continente europeo.

En efecto, dos aviones, uno desde Beirut y otro desde Tel Aviv, partían ya hacia dos aeropuertos alemanes -secretos por motivos de seguridad- para llevar a cabo la que, según el Ejercito de Israel, era “la operación más compleja realizada nunca”. Y sin duda lo era. El intercambio sería posible tras una prueba de fuego: la certificación por parte de un equipo de forenses israelíes de que los cadáveres que llegaban desde Libano correspondían a tres soldados secuestrados en 2000 por Hizbola. Tras la identificación positiva de Omar Suwad, Beny Abraham y Adi Aviton todo estaba dispuesto para seguir según lo previsto. Y así fue. Había mucho en juego y ninguna de las dos partes quería ser la culpable del fracaso. De esta forma, los tres cadáveres y un hombre de negocios, Elhanan Tannenbaun, secuestrado también en 2000, volvían hacia Israel en la más absoluta austeridad. Mientras, en Beirut, los fuegos artificiales esperaban a las dos decenas de presos libaneses y seis árabes, entre los que estaban importantes cabecillas de Hizbola y Amal. Al mismo tiempo, la ceremonia terminaba en distintos puntos de Cisjordania, donde se liberaba a cerca de 400 presos “administrativos” palestinos, para disgusto de la ANP, que esperaba que la guerrilla libanesa hubiese exigido la puesta en libertad de hombres más destacados. Sin duda, un día importante para la región y una prueba de fuego superada. Superada pero resacosa porque atrás quedaban todavía y por mucho tiempo las incursiones de Israel en Gaza y Belén, con mas de 10 palestinos muertos en el camino y otras tantas decenas de heridos como sello de una nueva operación de represalia como respuesta a otro atentado suicida palestino. Además, el Gabinete israelí ha anunciado que el próximo 23 de febrero se personará en el juicio abierto en el Tribunal Internacional de La Haya para afirmar “que la Corte no puede pronunciarse sobre el muro -que se construye en Cisjordania- puesto que se trata de un asunto político”, según un comunicado publico.